Exposición Individualdic 2019 - mar 2020· Por Rocío Cárdenas Pacheco

Rafael Lozano-Hemmer

Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey - MARCO

“El arte puede ser una acción, un performance, una voz, un suspiro...”.

Rafael Lozano-Hemmer

El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) presenta la exposición Rafael Lozano-Hemmer: Presencia inestable, gran revisión de la obra del reconocido artista mexicano, nacido en 1967. Esta muestra se presenta por primera vez en México y ofrece un nuevo abordaje sobre la producción del artista durante los últimos dieciocho años. Fue realizada por Rudolf Frieling, quien es curador de Artes Mediáticas en el San Francisco Museum of Modern Art, y Lesley Johnstone, curadora y directora de Exposiciones y Educación en el Musée d’art contemporain de Montréal. Museografía Artimodular Studio, Montreal.

Exposición Individual: Rafael Lozano-Hemmer — imagen 1
Rafael Lozano-Hemmer. Empaquetamiento de esferas Bach, 2018. Aluminio y madera, 1.128 altavoces personalizados, circuitos, computadora, pantalla, patchbays, 11 km de cables. La esfera tiene un diámetro de 3 metros.

Los ejes principales de esta exposición son: el primero, la dimensión poética; el segundo, la tecnología, y el tercero, sus relaciones con los espectadores. Estas relaciones son analizadas desde el concepto de la práctica participativa del público. Radicado en Montreal (Canadá), Lozano-Hemmer fue el primer artista que representó a México en la Bienal de Venecia, con una exposición en el Palazzo Van Axel en el 2007. Con una extensa y destacada trayectoria internacional, la producción artística de este productor audiovisual ha sido tema de monografías y presentaciones en muchos espacios icónicos en el circuito internacional del arte contemporáneo, como por ejemplo, el Manchester International Festival  (MIF), en Manchester (2019); el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM, en la ciudad de México (2015); SFMOMA (2012); el Museo de Arte Contemporáneo de Sídney (2011) y el Guggenheim Museum (2009), entre otros.

La exposición está dividida además en tres segmentos, situados desde la naturaleza tanto material como de interacción de las obras. El primero es la vigilancia y el control que los sistemas de reconocimiento facial, sonoro y de movimiento ejercen sobre nosotros. El segundo es la capacidad lúdica que tenemos al interactuar con las piezas de manera juguetona, activa y divertida, y el tercero es la presencia efímera de ciertos aspectos poéticos que se manifiestan a través de múltiples efectos tecnológicos.

La exposición nos recibe con una de las piezas emblemáticas; Zoom Pavilion (Pabellón de Ampliaciones, 2015), instalación interactiva en la cual el espectador se encuentra rodeado de imágenes proyectadas en blanco y negro de caras y cuerpos localizados en el espacio. Doce cámaras de vigilancia computarizadas rastrean la presencia de los participantes, y, por medio del reconocimiento facial, la sustracción del fondo y algoritmos de aprendizaje automático, registran las relaciones espaciales entre unos y otros. Esta pieza se realizó en colaboración con el artista Krzysztof Wodiczko.

Una pieza notoriamente lúdica en esta muestra recibe el nombre de Pulse Spiral (Espiral de corazonadas, 2008); es una espiral parabólica compuesta de trescientos focos incandescentes siguiendo una de las ecuaciones matemáticas de Pierre de Fermat (1607-1665). Cuando un participante sostiene el sensor, su latido es detectado y se pone en marcha el foco más bajo de la espiral; cuando lo suelta, todas las luces se apagan momentáneamente y luego parpadean, mientras el pulso más reciente desplaza individualmente a cada uno de sus predecesores. 

En el caso de las piezas que manifiestan presencias efímeras desde ámbitos poéticos, tenemos la obra Call on Water (Nombras el agua), del 2016, que consiste en una fuente que escribe palabras en el aire con columnas de vapor que ascienden desde una cuenca de agua. Se presentan docenas de poemas del escritor mexicano Octavio Paz que describen el aire legible, el momento en que se pronuncia la palabra escrita y se convierte en la misma atmósfera. El contenido de los poemas se vuelve tangible brevemente, casi transpirable; luego desaparece en turbulencia. La fuente utiliza cientos de atomizadores ultrasónicos controlados por computadora, colocados debajo de la piscina de agua reflectante que producen las columnas de vapor frío.

La experiencia de visitar esta exposición es muy intensa y propone enfrentar al espectador a medios cotidianos, en los que la tecnología nos guía, nos conduce y evidentemente nos domina. La vigilancia, el juego y nuestra capacidad de asombrarnos frente a lo inesperado son las herra-mientas que utiliza Lozano-Hemmer para desarrollar un estado de atención e interacción por parte de los espectadores, que nos permite relacio-narnos con el pasado, el presente y las nuevas materialidades de la tecnología, con un total de veintiséis piezas y técnicas variadas, entre las que se encuentran instalación, video, sonido, luz, fotografía, escultura y robótica, donde podemos darnos cuenta de la trayectoria de este artista mexicano.

ROCÍO CÁRDENAS PACHECO

Rafael Lozano-Hemmer, por Rocío Cárdenas Pacheco | artnexus