Exposición Individualdic 2019 - mar 2020· Por Graciela Kartofel

Mika Rottenberg

New Museum (Nueva York) y Museum of Contemporary Art (Chicago)

Mika Rottenberg es una artista que viene desarrollando un consistente trabajo tanto en video como en videoinstalaciones, sobre todo en Nueva York y en Europa, desde 1998, acompañando su hacer con diversos premios y participaciones relevantes desde el inicio de este siglo XXI. Se destaca esto porque las notas críticas y las relaciones artista-espectador de las expresiones videísticas son menos frecuentes, a pesar de que la tecnología y la instalación ya tienen bien registrada una mayoría de edad que supera las cinco décadas. La convergencia del enfoque de Mika Rottenberg ofrece al espectador una conceptualización diferente a gran parte de los videos, tanto por las temáticas como por los acentos críticos, por las reflexiones sociales y posfeministas. De similar manera, esta artista aporta diversas dinámicas a los videos y a la relación de los espectadores con sus films. Una decena de sus trabajos desde el 2015 hasta el 2019 –con la excepción de uno realizado en 2012– se exhibieron recientemente en el New Museum de Nueva York, y viajaron al Museum of Contemporary Art de Chicago.

Exposición Individual: Mika Rottenberg — imagen 1
Mika Rottenberg. Cosmic 2 (Cósmico 2), 2017. Instalación de video y sonido de un solo canal. 26’36”. Dimensiones variables. Cortesía: Museum of Contemporary Art Chicago.

La artista tituló la exposición Easypieces revelando su reconocimiento al teórico físico Richard Feynman, que logró transmitir con ingenio y gran capacidad de comunicación los fundamentos de la física en su libro Six Easy Pieces. Evidentemente, Mika Rottenberg entendió los principios de la mecánica cuántica, la energía, los átomos, la gravitación y otros temas, pero también coincide con el citado especialista en “la manera de” transmitir lo difícil y complejo con inventiva, así como el talento en la creación de ejemplos. No es que sus videos se centren en física cuántica ni similares, sino que ocasionales invenciones que aparentemente utilizan recursos de la física habitan las pantallas surgidas de la autoría de Rottenberg, en discursos narrativos irónicos, risibles, grotescos, metafóricos y liminares. En algunos casos, los contenidos llegan a niveles de desplazamientos de la realidad, a invenciones alocadas y a señalamientos/reflexiones de las sociedades. En sus obras, la estructura es fundamental, es como la arquitectura del mundo y como la arquitectura de los cuerpos. Tras esta referencia, es imprescindible mencionar que sus videos suelen estar ubicados dentro de construcciones que ratifican las motivaciones que reciben los espectadores, quienes no se paran delante de un monitor, sino que son confrontados con duplicaciones de las texturas de paredes y techo que aparecen en el video, y/o con decoraciones que confunden al observador con reiteración de la escena, o con elementos tridimensionales que se caracterizan con frecuencia por ser cinéticos. Esta última actitud estética de la autora se comprueba en Ponytail (Orange), de 2016, donde una importante mata de largo cabello anaranjado sujetada con unas ligas elásticas azules aparece de un pequeño agujero en la pared. De 2018 es Untitled Ceiling Projection, una proyección al techo, donde Mika Rottenberg centra su crítica al consumismo y a la producción masiva de objetos inútiles. Para esto, ella incluye aspectos de un supermercado chino, la saturación visual, la superficialidad y la necesidad de obnubilar al cliente. Asimismo, ella investigó el mercado de realización de perlas artificiales, contrastando los talleres de esa manufactura y las perlas que surgen del magno océano. Entre otros temas, exalta los espacios de “tratamientos” de belleza y alude a sensualidades extremas. En toda su obra maneja el sarcasmo con gran fluidez.

Mika Rottenberg es un ejemplo típico de los nacidos en Argentina, a quienes, sobre todo desde los años 60 –y con razón– se los suele llamar ciudadanos del mundo. Esto implica que, nacidos en dicho país, estudiaron y se formaron en varias latitudes (en su caso, se desarrolló en Israel y vive en Nueva York). Los así “catalogados” se desarrollan profesionalmente con naturalidad en diversos campos e individualmente se distinguen, a diferencia de la situación de angustiante masificación y alienación de la población que subsiste en el país. Esta frase es una de las pocas generalizaciones aceptables. Caracteriza bien a Mika Rottenberg, se comprueba desde la posmodernidad, y en esta, nuestra transmodernidad. Otros rasgos distintivos en sus videoinstalaciones y esculturas es la presencia de mujeres de cuerpos grandes, personajes que son la antítesis de la mujer argentina, tan preocupada por las proporciones. El interés de la artista por la arquitectura establece un símil con el cuerpo femenino, en cuanto a receptáculo –materno y sexual–. El sonido habita sus creaciones en vértices diversos, como ruidos –de los cuerpos–, como ocasional música y como silencios alterados intempestivamente. La obra de Mika Rotenberg es desopilante a la par que un tanto kitsch, un tanto surrealista y otro tanto elegante.

Mika Rottenberg, por Graciela Kartofel | artnexus