Exposición Individualdic 2019 - mar 2020· Por Graciela Kartofel

Jan Hendrix

Museo Universitario de Arte Contemporáneo - MUAC

Esta exposición relevante de Jan Hendrix en el MUAC merece el adjetivo por la obra del artista, por la lograda curaduría de Cuauhtémoc Medina, con la valiosa intervención de Maco Sánchez Blanco. La misma valoración merece esta exposición en cuanto al uso de los espacios del MUAC. El muy apreciado arquitecto Teodoro González de León hubiera disfrutado de haberla visto, porque aquí el edificio se expande en sus dimensiones y gesticula, activando la comunicación con la apertura hacia el exterior, en una sala mostrando el agua, recuperando “aire visual” para quienes están adentro, confrontando luces y proporciones. Esto es asimismo válido para la exposición en sí porque Tierra Firme –con su título en inglés como Landfall– trata de la naturaleza, y, como tal, era imprescindible una conexión, aunque sea con una mínima parte de lo que no son materiales constructivos. En todos los sentidos, estamos aquí frente a una de las mejores exposiciones del año y de la década, la cual viajará al Museo Espacio en Aguascalientes y a Holanda, al Bonnefantenmuseum, en la ciudad de Maastricht. El catálogo está disponible gratuitamente en internet y se recomienda.

Exposición Individual: Jan Hendrix — imagen 1
Jan Hendrix. Tierra Firme, 2019. Vista de: Dibujando a la distancia. Foto: Jaime Navarro. Cortesía del artista y MUAC.

¿Con qué se encuentra el espectador en la primera sala? Desde allí se establece el par monumentalidad-intimidad, destinadas a romper la monotonía. Jan Hendrix, inmigrante él mismo, ha entendido a aquellos artistas viajeros europeos que por medio del lápiz y el papel –así como de las acuarelas– refirieron la naturaleza desde el siglo XVII. Esas observaciones interesaron desde joven al artista, nacido en Holanda y radicado en México. Ambos países refieren naturalezas marcantes, y la percepción de Hendrix lo revela en extremas y opuestas magnitudes. “Confundir o utilizar bien las escalas siempre es muy importante y un algo en tamaño enorme en lo cual también se coquetea con el detalle dan esa doble percepción de dimensiones”1. Gunnera A y B, dos acrílicos recortados con láser y pintados, de casi 8 x 3 metros, abren el camino al visitante con el perfil que caracteriza al autor: dibujo, investigación de materiales y técnicas, aplicaciones tecnológicas, diseño, todo integrado en el mismo nivel de respeto creativo. Muchos años de fútiles discusiones acerca de si el artista debe realizar todo o es aceptable que emplee ayudantes y talleres, se resuelven aquí con la propia transparencia del Perspex u otros materiales, y, sobre todo, con los resultados a la vista. Indiscutiblemente, este autor conoce los procesos, y eso atiende a lograr mejores resultados.

Libros y tapices son unidades que ratifican las expansiones y los intereses del artista.

Mayormente, los libros en realizaciones integradas con sus cercanos poetas, en especial Seamus Heaney, el Premio Nobel irlandés, con quien viajó y quien con su muerte cierra la serie Yagul para Jan Hendrix. Paisajista siempre, viajero permanente, naturalista de nacimiento a elección de residencia, caracterizan al artista y a esta su primera retrospectiva. Los tapices requerirían un ensayo aparte; son emocionantes logros que ofrecen un entorno operístico sumamente cálido y provocador. Fueron realizados en combinatoria en México y en tres países europeos.

Un total de sesenta y cinco obras, organizadas en núcleos curatoriales y en pasos cronológicos dentro de cada núcleo, trazan el deslizamiento físico al visitante incluyendo elementos desde 1974. Luego de la introducción mencionada, continúan La rama dorada, Postales entre continentes, Dibujando la distancia, La Eneida-Libro VI y Materia prima. Predominan el soporte papel, el mencionado acrílico, ocasionales metales, y se despliega el textil en seda, lana y chenille. Aunque en el recorrido no se percibe el núcleo, Materia prima es la médula donde se conjugan todas las otras escenas. Un gabinete de madera de 5,80 x 5,80 x 3 metros con el material de proceso de trabajo de Jan Hendrix desde 1975 hasta el presente crea un cuarto de catalogación-exhibición de elementos recolectados, abocetados, preproyectos e ideas materializadas en natura y síntesis –conchas de mar, boletos de viajes, anotaciones, dibujos, muestras de materiales, pruebas logradas y frustradas–, organizados en vitrinas y en gavetas que el visitante abre o cierra a voluntad, ejerciendo “un cierto derecho como espectador”. El Sur, de 1986, serigrafía sobre acrílico de 8 x 8 metros, y Mirror Pavillon I, de 2014, un doble cilindro de aluminio pulido recortado (4,20 x 3,60 metros), completan el área.

Materia prima –curaduría de Pilar García–, reúne infinidad de elementos que ponen a Jan Hendrix en acción, aunque no esté físicamente allí. Mientras que la sala que recibe al visitante lo hace imaginar al autor en su monumental escritorio de la colonia Roma, habiendo pasado por los dibujos a distancia, leyendo y escribiéndose con sus amigos poetas y artistas, pensando en las salidas técnicas de cada proyecto, ya sea dibujo, serigrafía, collage, fotografía, libro, o revisando sus polaroids, considerando las proporciones a las que quiere desplegar cada obra, a qué distancias se proyectará, si se integrará a la arquitectura o si estará suspendida y libre, si actuará como pantalla o si será un políptico de incontables unidades, como en Postales entre continentes. Como en literatura, en artes visuales, en música y en el ejercicio de la crítica, cuando principio y fin se tocan, se manifiestan obras redondas. Este es el caso de Tierra Firme.

NOTA

1. Conversación telefónica con Jan Hendrix, en octubre de 2019.

GRACIELA KARTOFEL

Jan Hendrix, por Graciela Kartofel | artnexus