Exposición Individualdic 2019 - mar 2020· Por Richard Leslie

Fernando Bryce

Alexander and Bonin

Me sorprendió la impresión visual de la obra de Fernando Bryce, comparada con lo que se lee sobre ella. Había un conflicto importante entre las descripciones de sus dibujos, tomadas en su mayoría de fuentes de medios de comunicación, que hablan de “minuciosos” y “meticulosos”, frente a la distancia de aquellas fuentes que ellos invocaban en el espectador. Bryce llama su método “análisis mimético”, que evoca una larga tradición occidental de naturalismo (mímesis), pero, claramente, el proceso de análisis interfiere de forma deliberada con la exactitud. Visualmente, existen en un mundo diferente no naturalista. Nos recuerda que “mímesis” tiene una amplia gama de significados y puede referirse tanto a representaciones interiores como a realidades exteriores.

Exposición Individual: Fernando Bryce — imagen 1
Fernando Bryce. We Came In Peace (Vinimos en paz), 2019. Tinta sobre papel. 70 x 100 cm (27 ½ x 39 3/8 pulgadas).

La primera instalación mural le permitía al espectador conocer el método del artista mediante quince serigrafías individuales sin marco que cubrían unos 6 metros a lo ancho por 2,4 metros a lo alto. El título Allende/Apollo XI, una obra comisionada de 2018, construía una narrativa general seleccionando dos importantes aunque diferentes eventos históricos de 1969, el punto de partida para el proyecto global de Bryce para toda la exposición, con el fin de proporcionar una caracterización visual de la década de los setenta. Los temas que se encontraban allí se repetían en otros lugares en varias de sus obras más pequeñas, distribuidas en el espacio de la galería, aunque el estilo y la estrategia se referían a la pieza titular de la exposición, de mayor tamaño, ubicada en la galería contigua.

Imágenes de los dos eventos –la explosión, en febrero, del famoso meteoro Allende, en México, y la misión lunar Apolo XI de los astronautas estadounidenses, en julio– estaban ubicadas en los extremos opuestos de la instalación y representadas a color para contrastar con las restantes trece imágenes en blanco y negro. Proporcionaban el marco visual y narrativo, pero, entre ellas, todas, excepto una de las referencias de conexión, se basaban, aunque parezca raro, en las rocas físicas de los dos eventos.

Los dos sucesos son interesantes en sí mismos, pero ¿conectados? Y en caso afirmativo, ¿en qué forma, aparte de que los dos se cimentan en eventos con base en el firmamento y rocas? Al espectador le tocaba descifrar, si su reflexión iba más allá de los acontecimientos reales. Y este es uno de los sellos distintivos de la estética de Bryce, el aparente y comúnmente usado giro estratégico posestructuralista del artista al espectador como el terreno del significado. ¿Pero está el autor realmente muerto? Solo el conocimiento de un historiador o una investigación individual sugeriría que Bryce, en efecto, tenía en mente una narrativa magistral.

Los fragmentos de meteorito eran de suma importancia, debido a su edad (antes del nacimiento de la Tierra) y a su composición mineral, y porque fue la mayor dispersión de cualquier meteoro conocido. Las rocas que se recogieron en la Luna también fueron únicas, y también se dispersaron ampliamente a su llegada, en especial con el fin de examinarlas científicamente, pero también fueron utilizadas por el presidente Richard Nixon (1969-1974) por su valor conmemorativo y propagandístico para su país. Los dos eventos ofrecen un punto de referencia global, una perspectiva que por lo general une a la gente, y una corriente importante de los años setenta. Pero no sin contracorrientes. Bryce invocó los dos a lo largo de la exposición, basado en la volatilidad de esa década, pero en esta pieza lo hizo con mucha astucia.

Bajo un aviso publicitario de Westinghouse de sus televisores, que ayudaron a difundir el cubrimiento visual global, había un titular escasamente visible de un periódico español que registraba una rápida visita del presidente Nixon a Vietnam del Sur. ¿Y qué? Nixon necesitaba que la Guerra de Vietnam continuara para ser elegido en 1969; entonces, sus asistentes sabotearon los acuerdos de paz de 1968. La propuesta unidad compartida (la aldea global) es también cercenada por políticas de poder ocultas. ¡Al parecer, poco ha cambiado desde aquellos días!

Bryce desarrolló este tema de tensión entre la unidad y las realidades de ruptura a través de las otras obras, pero menos como una posición unificada, y más a riesgo de ser vistas y entendidas como recortes de noticias únicos, fragmentados y desconectados, reproducidos más que todo a partir de fuentes impresas de medios de comunicación mediante su técnica de dibujo a tinta. Esta separación, una distinción entre base de datos y narrativa, era parte fundamental de la obra más grande, que se llamaba la exposición, The Decade Review (El análisis de la década). El tamaño de la instalación –110 imágenes enmarcadas en forma separada, con texto en varios idiomas, cubrían dos amplias secciones de cerca de 6 metros en dos paredes– insinuaba una unidad. Pero la vasta diversidad de eventos seleccionados y colgados en forma separada hacía que la experiencia de los espectadores fuera la de un juego personal de selección y referencia cruzada. 

Podríamos pensar en que el artista y el espectador ubican relaciones entre imágenes individuales y secciones. Por ejemplo, podía verse que un dibujo de la carátula del libro de Edward Said de 1978 sobre “orientalismo” afianzaba una sección destinada a imágenes de acontecimientos y gente del Oriente Medio, pero sin una conexión evidente con las imágenes cercanas de la portada del Newsweek en la que aparecía Margaret Thatcher, ni de la de la revista Time, que mostraba al papa Juan Pablo II visitando Polonia. Sin embargo, podía interpretarse que estas dos se relacionaban en diversas formas generales. No obstante, cualquiera que conozca los hechos históricos generales no necesita las imágenes, y estas no parecían respaldar afirmaciones de que se hubiera hecho una exhaustiva investigación de archivos. 

Quizás el elemento más interesante allí era nuestra desvinculación de los eventos a través de la variedad de estilos de Bryce, junto con las marcas de lápiz de los trazados originales que fueron dejadas estratégicamente, que negaban la mímesis. El tema del terreno del significado no se resolvió allí, ni tampoco la negociación entre la historia como una narrativa dentro de un marco general versus mininarrativas aisladas. Pero ese es probablemente el punto; en la actualidad, esas tensiones siguen siendo el centro de atención.

RICHARD LESLIE

Fernando Bryce, por Richard Leslie | artnexus