Exposición Individualdic 2019 - mar 2020· Por Elisa Rodríguez Campo

Cecilia Paredes

Blanca Berlín

La artista peruana Cecilia Paredes (Lima, 1950) presenta Hay tanta soledad en ese oro, su más reciente muestra en Madrid, luego de la importante exposición que, bajo el título El no retorno, agrupó instalaciones, fotografías y esculturas en el Museo de la Universidad de Navarra durante el segundo trimestre de este año.

La primera línea de un poema de Jorge Luis Borges da pie al título de la muestra y recoge el espíritu de esta: “Hay tanta soledad en ese oro./ La luna de las noches no es la luna que vio el primer Adán./ Los largos siglos de la vigilia humana la han colmado de antiguo llanto./ Mírala./ Es tu espejo./”.

La galería Blanca Berlín ha seleccionado una extraordinaria serie de impresiones sobre lino natural, en las cuales la artista reinterpreta el complejo universo que relaciona al ser humano con la esfera que lo sobrepone: el cosmos. 

Exposición Individual: Cecilia Paredes — imagen 1
Cecilia Paredes. Celestial Questions (Preguntas celestiales) de la serie Celestials (Celestiales), 2016. Impresión de tintas de pigmentos sobre lienzo. 108 x 73.5 cm (42 33⁄64 x 28 15⁄16 pulgadas). Cortesía: Blanca Berlín.

Tomando como materia prima fantásticas cartografías de los siglos XV y XVI, plagadas de imágenes marcadas por el sello del exotismo, la artista enfatiza desde el bordado de frases o elementos, la riqueza simbólica, alegórica y descriptiva de aquellas primeras representaciones sobre el mundo natural, o bien, del extremo Oriente y los territorios recién descubiertos, tales como las Indias. 

La artista llama nuestra atención con la superposición de planos descriptivos de la bóveda celeste, donde podemos apreciar cómo las diferentes culturas, a través de la historia de la humanidad, han delineado un palimpsesto en torno a las estrellas que, con mayor o menor intensidad, lejanía o cercanía han estado ahí. Basta con observar las ambivalentes diferencias entre el calendario maya, el horóscopo chino y las cartas astrales renacentistas. 

Cecilia Paredes rescata la ilusión contenida en la necesidad gráfica de describir y construir un bestiario que compendie los tesoros variados del mundo. Nos pide que reflexionemos ante sus inflexiones, sus frases y poemas bordados, nuestro lugar como parte del vasto universo. Desde los famosos studiolos italianos o gabinetes de maravillas, se insistió en los siglos XVIII y XIX en separar elementos dispares bajo etiquetas como artificialia, naturalia, exótica o científica, reubicándolos en su respectivo lugar o dentro de museos de arte o museos de historia natural. Se superará científicamente esta amalgama entre seres mitológicos con cuerpo de sirena, glifos y demás criaturas que parecen extraídas de la imaginación del Bosco. No obstante, a las puertas de la segunda década del siglo XXI, la artista nos plantea la necesidad de desandar los pasos y conectarnos con esa capacidad de imaginar y reflexionar condensada en sus propuestas seleccionadas para esta exposición.

Por su parte, Paredes también muestra sus fotoperformances, que le han valido el reconocimiento internacional. Utilizando su cuerpo como un potente mecanismo performático, Cecilia Paredes suele aplicarse pintura corporal para enfatizar ese rasgo mimético que le permite conectar con el mundo o los objetos que la rodean y le han llamado la atención. 

El autorretrato Celestial questions (2016) nos permite contemplarla envuelta en un manto cuadriculado, detrás de la delineada descripción de una de las tantísimas cartografías astrológicas que rescata. Parece interpelarnos a través de estas fabulaciones.

Pero no solo abstracciones geométricas, animales o flores sirven de asiento a sus reflexiones. Es también la presencia de su cuerpo reflexivo en mitad de lugares desocupados. La tensión resultante es sujeto de sus espectaculares fotografías, como La hilandera (2018), en la que luce un complejo traje conformado por ribetes confeccionados en el color hueso que tanto la atrae, y se encuentra de espaldas frente a una abandonada fábrica textil. Precisamente, se retrata contemplando la industria que revoluciona el aparato productivo hace tres siglos y que, no obstante, ha ocasionado mayor precariedad y explotación que la existente cuando se trataba de un proceso de gremios, en todo caso, un proceso mucho más artesanal. Quizá por ello insista en bordar sus piezas con tanto detalle. 

Resalta La periferia (2019), un delicado manto de retazos de seda provenientes de la India, en el cual la artista entrelaza una interesante historia subyacente a su extraño color blanco roto. Paredes adquiere los jirones descartados de la parte inferior de los saris, vestidos tradicionales femeninos de la India, los cuales pierden el valor y se corrompen al entrar en contacto con la impureza del suelo. Una sucesión de narrativas son configuradas por la artista, quien usa esta metáfora del desprecio o descarte para hacer alusión al rol de la mujer desde la periferia, desde lo marginal.

ELISA RODRÍGUEZ

Cecilia Paredes, por Elisa Rodríguez Campo | artnexus