Exposición Individualdic 2019 - mar 2020· Por Alessandra Simoes

Ana María Tavares

Silvia Cintra + Box 4

Diez trabajos inéditos exploraron nuevamente la relación entre arte y arquitectura –marca indeleble del trabajo de la artista plástica minera Ana María Tavares–, en la muestra individual Lo Real Intocable, en la Galería Silvia Cintra + Box 4. Las obras tuvieron como inspiración la serie Airshaft (para Piranesi), en desarrollo desde 2008, que reúne un conjunto de imágenes digitales, video y videoinstalación, que establecen desde el inicio un diálogo en sintonía con la obra Carceri d'Invenzione, del artista Giovanni Battista Piranesi (siglo XVIII).

En la exposición actual, los trabajos ampliaron los cuestionamientos de la serie original, entre ellos, las relaciones entre dibujo, ordenamientos espaciales y estructuras fragmentadas. En la misma forma en que Piranesi retoma las ruinas arquitectónicas históricas con un dibujo imaginario orientado hacia el futuro, la artista echa mano de minerales y de materiales industriales como punto de partida para crear lo que imagina que son “ruinas del futuro y cartografías contaminadas, a fin de crear un universo que se mueve entre lo arqueológico, el urbanismo antinatural y manufacturado, la geometría, lo aséptico y la vida orgánica”.

Exposición Individual: Ana María Tavares — imagen 1
Ana María Tavares. Campo fraturado (Voo em delírio II) [Campo Fracturado (Vuelo en delirio II)], 2019. Fotomontaje digital impreso en papel de algodón. 120 x 120 x 7.6 cm (47 1⁄4 x 47 1⁄4 x 2 63⁄64 pulgadas).

Tavares explica en profundidad: “Las formaciones geológicas, orgánicas y opacas de la superficie de los mármoles verdes son como paisajes cortados quirúrgicamente por filetes metálicos que ajustan una definición topológica ritmada y se yuxtaponen a caligrafías casi cartográficas, arabescos en microfonía, impresos sobre materiales transparentes y espejados, haciendo surgir una especie de laberinto en el vacío”.

La primera serie, titulada Campo fracturado (Vuelo en delirio), creada a partir de fotomontajes, resultó de composiciones formadas por fragmentos de imágenes presentes en la complejidad de los espacios especulares de los air shafts (ductos de aire). Esos fragmentos se mimetizaron en la superficie topográfica del mármol, ampliada en el proceso fotográfico, cuyo resultado fue un amplio campo de fragmentos sobrepuestos de mallas metálicas que sugieren ruinas industriales amalgamadas en un territorio árido. Las imposibilidades de un paisaje indeterminado, hecho de ruinas y remontaje de estructuras, sugieren la fragmentación del mundo contemporáneo, paradójicamente compuesto por “ruinas del futuro”, en palabras de la artista.

La segunda serie, Thirdspace (Microfonía), fue el resultado del registro digital de reflejos de un ambiente real totalmente espejado: el de la instalación Exit III (Estación Luz, S.P.), de 2016. La imagen final, también resultado de sucesivas manipulaciones digitales, da origen a una malla de arabescos y grafías orgánicas que parecen escapar incesantemente de cualquier voluntad de orden o disciplina presente en la malla ortogonal en donde está su origen.

La tercera serie, titulada Thirdspaces, de la serie Aldeamentos, fue compuesta por dípticos y trípticos, donde el mármol se presentó por primera vez, junto con las imágenes digitales de la serie descrita arriba, para formar campos ritmados que oscilan entre la racionalidad de elementos metalizados que cortan los campos topográficos y orgánicos del mármol. Tercer espacio, como dice el título, es “intencionalmente un intento y una búsqueda de un término flexible que busca mutaciones y transformaciones de la materia y de las ideas”, completa Tavares. Finalmente, la obra X Ray Primitivo es una nueva versión del air shaft, donde el color desaparece y la imagen se torna un campo hecho de sucesivas fragmentaciones que retoman la perspectiva laberíntica de los umbrales de Piranesi y sus ruinas.

Las obras presentadas en la reciente muestra se definen por medio de un “metadiálogo” de la artista consigo misma, sus abordajes visuales y distintas escogencias conceptuales. Alteraciones de escala y de materiales hicieron reverberar su permanente caminar por la construcción plástica en contacto con los significados de las estructuras espaciales. Además de la arquitectura como punto de partida, otro aspecto fundamental de su producción es la cultura industrial presente en la factura de sus obras. “El territorio que más me inspira es la industria. Los lugares que me llevan realmente a tener grandes ideas son siempre esos de las técnicas, porque cuanto más sé cómo hacer, más puedo expandir aquello que quiero hacer”, destaca la artista.

La formación inicial de Ana Tavares se dio en la Escuela de Bellas Artes de la Universidade Federal de Minas Gerais - UFMG (en Belo Horizonte), y, posteriormente, ya viviendo en São Paulo, en la Fundación Armando Alvares Penteado (FAAP), con la orientación de Regina Silveira y Julio Plaza. A mediados de la década de 1990, las esculturas de Tavares ganaron mayores tamaños, siempre haciendo referencia a objetos cotidianos, como escaleras y torniquetes, o a ambientes, tales como salas de aeropuertos. El uso frecuente del acero inoxidable situó su trabajo en la confluencia entre arte y diseño desde ese período. Su producción más reciente incluye también imágenes en video e instalaciones de gran porte. 

Transitando entre lo arqueológico, el urbanismo utópico, las relaciones entre geometría y vida orgánica, la artista discute la complejidad misma del mundo actual. Trabajos que lidian con la espacialidad y la superficie, el ornamento y la funcionalidad, la industria y la artesanía, la palabra y la imagen, se guían por conceptos claves, como suspensión, movilidad, desplazamiento, reflejo, rotación y laberinto. Concebidos a partir de la visión crítica en relación con la arquitectura moderna, parecen también tejer un juicio respecto a las imposiciones del racionalismo actual, expresado en los espacios colectivos y privados.

ALESSANDRA SIMÕES

Ana María Tavares, por Alessandra Simoes | artnexus