Al igual que la mayoría de los proyectos de trabajo de los artistas puertorriqueños residentes en Estados Unidos Jennifer Allora y Guillermo Calzadilla, en esta era post-medium, su última exposición fue una compleja combinación de materiales independientes y múltiples referencias cruzadas culturales utilizadas para plasmar sus interpretaciones sociopolíticas de situaciones actuales. Su entrelazamiento de diversos temas de inspiración —en este caso, al menos cuatro— en una estructura tripartita es característico.
El título de la exposición, Cadastre (Catastro), era también el nombre de la gran instalación central. La palabra es arcaica; se utilizaba para describir un registro de propiedad de tierras, un sistema administrativo usado para definir el tamaño y la dimensión de la propiedad, por lo general para efectos de impuestos. Como tal, se encuentra en el centro de un sistema legal que usualmente refleja la subestructura económica de un país. Karl Marx escribió mucho acerca de él, conocido entonces en Inglaterra como la Ley de Cercamiento, por cuanto el nuevo sistema económico de capital poco a poco fue convirtiendo las tierras de patrimonio feudal en un sistema privatizado y cerrado. En la actualidad, sigue siendo un proceso legal bajo diversos nombres y es común para todos los contribuyentes. La palabra raíz para catastro, relacionada con los proyectos de Allora y Calzadilla durante varias décadas, significa límite o línea.

Una segunda fuente de inspiración importante para su proyecto era menos visible, pero la señalaba una pequeña fotografía en blanco y negro colocada en la pared, justo al cruzar la puerta principal, algo que muchos pasaron por alto. Era un retrato grupal tomado en 1941 de refugiados europeos que llegaron de Marsella (Francia) a Martinica, una isla mejor conocida por los turistas contemporáneos como un destino turístico en las Indias Occidentales, en el Caribe oriental. También es, desde el punto de vista legal, una posesión colonial, una región (région d’outremer [re-gión de ultramar]) de la República francesa. Los refugiados eran artistas e intelectuales que huyeron de Francia cuando los nazis se tomaron París, e incluían al artista cubano de alma afrocubana Wilfredo Lam y su esposa, entre otros notables surrealistas. Más tarde, en 1943, después del regreso de Lam a Cuba, él pintó su famosa The Jungle (La selva), una obra que utiliza las cañas de azúcar de Cuba como telón de fondo selvático para sus figuras mitad humano mitad animal, del terreno del surrealismo. El lenguaje formal es el de figuras de inspiración cubista, en un elevado estilo modernista empleado para hacer referencia a la esclavitud colonial cubana, arraigada a través de lo que Lam llamó “un estado síquico”, inspirado por el misticismo afrocubano.
Todo esto es importante, por dos razones. La pintura fue la inspiración para el paisaje sonoro creado para la exposición por David Lang, el ganador del Pulitzer y el Premio Grammy, titulado Penumbra, una palabra con múltiples significados, desde la sombra hasta la oscuridad, pasando por, muy lo más importante, dada la naturaleza de este proyecto, un conjunto de derechos tácito derivado de una declaración de derechos implícita. El audio no lineal, aunque suave, era crucial en el recorrido por la galería como una combinación de tonos (provenientes de un violín distorsionado) que, de hecho, para mí, crearon una doble capa de sonido base cuasi tecnológico o industrial con un dejo más etéreo que parecía codificar una doble intención de la instalación principal.
La segunda razón de esta llegada a Martinica, según los artistas, fue que los poetas martinicanos Suzanne y Aimé Césaire conocieron al grupo europeo, y la colección de poemas de Aimé titulada Cadastre se convirtió en una influencia primordial, lo que para ellos quería decir su bien reconocida postura contra el colonialismo. Para mí, la conexión directa es una afirmación confusa, pero no hay duda de que Allora y Calzadilla ubicaron el colonialismo en relación directa con las consecuencias contemporáneas y específicas de las secuelas de los destrozos causados en 2017 en Puerto Rico por el huracán María, que destruyó las casas y la infraestructura de la isla. Estos temas estaban entretejidos en la instalación de 2 x 21 metros que llevaba el título de la exposición.
Los numerosos lienzos blancos, montados en forma continua por los extremos a lo largo de dos paredes de la galería, tenían limaduras de hierro negras que formaban sólidas líneas horizontales a lo largo de toda su extensión, acompañadas de secciones más pequeñas, cuyos remolinos abstractos de pequeñas manchas negras invocaban formas orgánicas que nos llevaban a pensar en vegetación y en los giros de las aves que vuelan en bandadas. La naturaleza fue un elemento constante en la exposición. Diseminadas por el piso, como si el viento las hubiese barrido, había miles de flores de un árbol de un área nativa, cuyo propósito era evocar la destrucción de la naturaleza provocada por el colonialismo y el cambio climático. Pero el título, Graft (Corrupción), nos decía más sobre la intención artística que las afirmaciones hechas por las flores. La corrupción era un motivo central allí, y el proceso de creación fue el que unió los elementos físicos y conceptuales. El campo de fuerza electromagnética utilizado para crear los diseños se activaba cuando los artistas hacían pasar corriente bajo el lienzo utilizando un interruptor que estaba en su estudio. La electricidad era suministrada por la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico (PREPA, por su sigla en inglés). Es en la reestructuración de la infraestructura de la red eléctrica de Puerto Rico llevada a cabo después de 2017 donde se fusionan la crítica de Marx a los cerramientos capitalistas, el colonialismo y el materialismo conceptual artístico.
La red eléctrica, como muchas otras cosas más en Puerto Rico, siempre ha estado dirigida por fuerzas capitalistas y la corrupción proveniente de dentro y fuera de la isla. En la actualidad, los enormes costos de reposición y la bancarrota de PREPA han facilitado una nueva oportunidad para los mismos alineamientos de poder socioeconómicos. Desde 2017, PREPA y sus acreedores han reestructurado para privatizar, contener, el suministro de energía eléctrica con miles de millones de dólares en juego. Allí, las líneas de formación, las limaduras de hierro, eran los límites o “catastro” en el proceso continuo del colonialismo por parte del capitalismo, con la carga puesta, como siempre, sobre el pueblo. Irónicamente, el inmenso y confuso subtítulo de esta pieza aclaraba el punto: Meter Number 18257262 [Contador Número 18257262], Consumption Charge 36.9kWh x $0.02564 [Cargo por consumo 36.9kWh x $0.02564], Rider FCAFuel Charge Adjusted 36.9 kWh x $0.053323, Rider PPCA-Purchase Power Charge Adjusted 36.9kWh x $0.016752, Rider CILTA-Municipalities Adjusted 36.9kWh x $0.002376, Rider SUBA Subsidies $1.084).
Traducción: usted “les” paga por esto.
RICHARD LESLIE
