William Cordova interseca la tradicional línea histórica con sus dibujos, fotografías, técnicas mixtas, construcciones, grabaciones y esculturas surgidos de sus investigaciones y viajes. El artista, que nació en Perú en 1971, supo lo que es viajar desde muy temprana edad. Vivió en Miami, Houston, Chicago y Nueva York, y estudió en las dos últimas ciudades.
Simbólicamente, la forma espiral de la instalación en esta exposición transmite lo físico y lo espiritual. Esta gran instalación de andamios en madera al natural ocupa el espacio central de la sala principal en la galería neoyorquina Sikkema Jenkis&Co. (Corresponde decir que esta instalación de la exposición que nos ocupa está relacionada con la instalación que el artista hizo en SITE Santa Fe en 2016, titulada Much Wider Than a Line). William Cordova resume en ella concepciones de Buckminster Fuller y de Frank Lloyd Wright, así como de las filosofías trascendentalistas de los aztecas, de la arquitectura asiática y de la andina. Tanto estas concepciones y filosofías como la arqueología se manifiestan sutilmente a través de vestigios aludidos. A quien le llame la atención o le parezca descabellada esta conjunción temporal e ideática, informo que estéticamente funciona a gran nivel, presentando al espectador visualizaciones originales y enriquecedoras desde muchos ángulos.

En los muros de esa sala se distinguen colgados los cuadros, como Estrategias –en el cual predomina el papel con óleo en rojos intensos, beiges y collages de automóviles– y eroica III, collage en dos por dos metros, tratado con medios variados que recuerdan las tramas textiles de las antiguas civilizaciones precolombinas. Ver estas obras a través de la instalación invierte la relación espacio-tiempo. William Cordova supera la tradicional mirada ancestral o la utilización de tales tipos de esencias. Integra nuevos imaginarios peruanos precolombinos y los visualiza desde las perspectivas de estos personajes supracitados.
La obra sobre papel es variada. De algunas series sólo se presenta una fracción. El embossing o el intaglio corroboran que Cordova crea huellas, de manera que también abarca la experiencia gráfica. La palabra escultura recibe un baño de esos mismos principios citados que el artista atiende y atesora. Son señales tridimensionales bien cobijadas en el título de la exposición: Señales de humo: esculpiendo en el tiempo. Sin título (San Martín de Porres o Papa Candelo), 2014-2015, es un elemento de cartón reciclado tratado con café y con protección de barniz. La relación de una caja-base que sostiene un tocadiscos, unas fotos y una carta sobre un tramo de maderas que crean un entrepaño lleva por título Physical graffiti (or synthesis we knew about) y concentra la parte sonora de la instalación. Con estas dos obras, William Cordova asienta su antiacademicismo, que ratifica en otras piezas. Sin título (transmissions), de 2016, con plumas, vincha para el cabello, piedra y alambre, así como Sin título (la vida secreta de las plantas), en la cual el artista utiliza un molde de silicona y unas Polaroids, cargan de sentido a unos elementos que provienen de otras funciones. Un entrepaño con seis Polaroids aluden al cosmos, a sus formas redondas, al balón de fútbol, entre otras cosas; una sola fotografía de las seis atiende a lo sociodocumental coetáneo.
En una sala contigua hay pedestales que presentan-sostienen monitores con videos. De esta manera, se incluye la tecnología visual como otro de los capítulos que trata el artista. Señales de humo: esculpiendo en el tiempo resume las relaciones extremas entre cierto indigenismo, ciertos principios de arquitectura, diseño, video, música, incluyendo las artes visuales en varias disciplinas, todo resuelto con una elegancia impoluta. A la vez, se toman las señales de humo, que conforman una de las maneras de comunicación más antiguas de la humanidad.
GRACIELA KARTOFEL
