El pasado 26 de marzo, la escultora Sydia Reyes, nacida en Caracas, celebró dos importantes eventos: la inauguración de su exposición individual de carácter antológico y, simultáneamente, la presentación de su libro Sydia Reyes. Escultora, escrito por la investigadora y curadora Bélgica Rodríguez y el ensayista y crítico de arte Víctor Guédez. Ambos, conocedores de la obra de la artista desde sus comienzos, también fueron los curadores de esta importante exposición, que abarcó los tres pisos de la galería.

La muestra se destacó de varias maneras. En primer lugar, por ser una exposición ambiciosa tanto en su formato como por las obras presentadas, propia de las grandes exposiciones que hacen seguimiento a una trayectoria. Segundo, al ser una muestra antológica, se realizó una selección de obras representativas de las diversas etapas de la artista, etapas que se definen no solo por el tratamiento material y formal de las piezas sino también por los ejes temáticos que han identificado la obra de esta artista. Por otra parte, muchas de estas piezas han sido premiadas en importantes eventos y salones tanto nacionales como internacionales, además de ser emblemáticas dentro de su serie correspondiente.
La exposición inicia con sus obras más recientes. Estas ocupaban la planta baja de la galería. El recorrido proseguía hacia los dos pisos superiores, en los que se mostraron las etapas precedentes. Al finalizar el recorrido y volver al inicio, a la parte baja de la galería, se hizo evidente el giro que dio la artista a lo largo de treinta años de trabajo ininterrumpido: el paso de una obra política y crítica, centrada en la crudeza de una realidad social, a otra más condensada, donde toma conceptos del campo de la física, como el de la existencia de los universos paralelos o multiversos, para establecer una metáfora sobre nuestra realidad espacio-temporal actual. No obstante, estas piezas recientes no están exentas de un contenido igualmente crítico. La secuencia cronológica presente en la muestra puede explicarse de esta manera: durante los años noventa, Sydia Reyes representó la dureza existente en nuestras ciudades a través de sus series de alcantarillas y tuberías. Estas se convirtieron en los objetos recurrentes de su obra. Fue la manera como ella trató temas dolorosos como el de los niños de la calle que habitan el mundo subterráneo, debajo de las alcantarillas o dentro de tuberías de desagües de las calles. De allí, las series Refugio, Descarriados y Reflexiones urbanas. Desde el punto de vista estético y formal, estas alcantarillas adquirieron formas inusitadas, cuando la artista comenzó a alterar su geometría, ya sea trastocándolas, recreándolas o deconstruyéndolas, manteniendo siempre la fuerte consistencia del hierro oxidado. Así, esta realidad sucia y miserable quedó reforzada por el material utilizado, que a la vez se vuelve símil del tema representado.
El tema de los desastres ecológicos fue y continúa siendo parte de sus preocupaciones. Justamente en 1994, Sydia Reyes realizó un viaje al Amazonas, y, en lugar de ver bosques, lo que vio fue un “cementerio de bosques”. La devastación era tal que, de representar lo subterráneo, pasó entonces a representar la verticalidad del árbol, mostrando esta devastación a través de videoinstalaciones (Prótesis, 1998, Premio UNESCO y AICA en la 7ª Bienal Internacional de Arte en El Cairo, Egipto), así como en piezas tridimensionales que demarcan la silueta vacía del árbol ausente, algunas llevadas a escala monumental (Panamá y Caracas, 2014). Según las características de las piezas y del espacio donde son ubicadas, trabaja con diversos materiales como aluminio, concreto armado, luces led, etcétera.
La experiencia con la levedad vista a través del vacío de los cuerpos ausentes (los árboles), la condición lumínica de algunas piezas, la idea de ascensión a través de la verticalidad del árbol, dan pie a una nueva reflexión que conlleva, a su vez, otros tratamientos formales de importancia: por un lado, la creación de piezas concebidas como tramas lineales que encarnan la levedad escultórica (Trama, Dances of the Auroras, Miles Away, todas de 2017); y, por otro lado, piezas donde el vacío se vuelve significante y propicia mayor profundización del tema del espacio: los multiversos. Esta serie, iniciada en 2011, está representada en la exposición mediante piezas tridimensionales de forma esférica, así como en piezas gráficas, en las que la figura del multiverso aparece multiplicada al superponerse las telas transparentes sobre las cuales están impresos (A la levedad, 2016; Deep, 2017). Los Multiversos, Sydia Reyes, cabe señalar, también los ha trabajado en diversos formatos, desafiando la escala en obras monumentales asentadas en diversos países.
Los Multiversos, señala la artista, “hablan de las vidas paralelas, del tiempo, del futuro, del espacio y de nosotros que estamos dentro de él”. Y agrega: “tenemos que cambiar si no queremos más destrucción. […] De seguir como vamos, solo vendrá más desgracia”. El contenido crítico en su obra actual se mantiene.
SUSANA BENKO
