Pedro Terán es uno de los forjadores de las claves del arte contemporáneo en Venezuela. En un momento en que se agudizaba la crisis en la definición de la obra de arte, puntualizó la importancia de los procesos que conducen a su realización, por encima de los resultados materiales, y asumió la validez del pensamiento como fuente primordial del acto creativo. Su trabajo se sostiene sobre dos pilares: por una parte, el desarrollo de una noción de Espacio/Tiempo en un solo término, donde no funcionan de manera convencional sino que Pasado, Presente y Futuro avanzan en espacios suspendidos. Se introduce en el Tiempo de los Ancestros –ese concepto originario del tiempo mítico– con enorme soltura y profundidad de reflexión. El otro pilar es el Cuerpo: un cuerpo también de los orígenes; un cuerpo-centro de las acciones y dimensiones de la estética contemporánea.

Terán fue uno de los primeros en enseñarnos el cuerpo como un espacio social de relaciones, y Archivo abierto de Pedro Terán, nos acerca a los métodos y caminos que bordearon su desarrollo: revela los cauces, preguntas o conflictos de un recorrido donde la obra se fusiona con la biografía personal, recogidos a través de series de proyectos, bocetos, registros de performances, polaroids, dibujos, textos, fotocopias, obra gráfica, fotografías de intervenciones en el espacio urbano, testimonios de polémicas, catálogos y videos elaborados entre 1964 y 1968.
Veintiocho obras trazan un recorrido por sus instalaciones, performances y trabajos con el cuerpo. En 1964, Terán viajó a Roma para reforzar sus estudios, y de esa fecha datan los más antiguos archivos que comprenden acciones e imágenes de instalaciones que ya forman parte de nuestro imaginario artístico conceptual. Son ellos un Autorretrato realizado en tinta sobre papel entre Caracas y Roma en 1964, y el Poema Romano (Manos), de 1965, en tinta y collage sobre papel impreso. En este último, las manos están dibujadas sobre fragmentos de un poema bajo el fondo de dos planos en positivo y negativo blanco y negro. En el plano sobre blanco, en el dibujo de la mano se incorpora la ilustración de un cuerpo en espacio abierto, formando parte de él. La síntesis de texto, trazo y cuerpos hace de esta pequeña pieza un importante precedente del arte conceptual. Continúa un grupo de documentos, polaroids y proyectos de los años setenta, elaborados durante su estadía en Londres, lo cual hace pensar en la muestra como un recorrido por las etapas de formación e itinerario del propio artista: Identity Card I y II, 1971-1972 (imágenes para la construcción de la identidad en cuatro tiempos, donde se va despojando del cabello); Art, a la moda, escultura fría (obra efímera donde un bloque de hielo pende de la entrepierna del artista, que viste jeans); Para Vivaldi, variaciones en el espejo, develamiento (un retrato en tres tiempos que termina en un desnudo), y Viajando con Terán, todas de 1972; Abecedario del cuerpo, de 1973, y parte de la serie de Polagramas, 1977-1978, estructuras formadas por fragmentos de una imagen en polaroid que iban formando el cuadro completo al final en un mismo curso lineal, que constituyen un aporte en su producción.
De los años ochenta y noventa son los registros de Arte, Público, Artista y Vestigio de Performance, de 1981 (donde centra el interés en el torso), e instalaciones como Tierra de gracia, de 1982, y Escalera de Manoa, 1991-1994-2010. Es esta última el registro de una intervención urbana emblemática, donde se aprecia a plenitud el concepto de Espacio/Tiempo propuesto por Terán, que, en un sencillo gesto cargado de un complejo simbolismo, colocó hojilla de oro en las escaleras que unen las dos secciones de Ciudad Bolívar en la Guayana venezolana, sede del Mito del Dorado. Las relucientes gradas se erigen en el lugar del mito de las Doradas Colinas de Manoa. Los eslabones dorados sugieren una unión entre lo visual, lo ritual y lo urbano en un solo espacio, en una franca resonancia con el mito fundacional de la región. Estos planteamientos formularon el talante de sus instalaciones, que siempre aluden al territorio primigenio de la conciencia espacial de nuestro país. Un enorme panel a la entrada exhibe folletos, textos, artículos de prensa, cartas, fotografías y documentos que presentan las ideas y discusiones tras las obras, así como los conflictos en torno a la polémica figura del artista, que, por incomprensión de las autoridades, llegó a ser expulsado de la Escuela Cristóbal Rojas después de un performance donde se plantaba desnudo ante la audiencia. El Archivo abierto de Pedro Terán activa en el espectador el interés por el estudio de la historia, los contextos y los orígenes del arte contemporáneo; se maneja museográficamente con criterios de claridad y nitidez, a pesar de la complejidad de los testimonios allí expuestos. Está concebida para exigirnos ver, pensar y acercarnos al trabajo del artista desde una perspectiva múltiple: intimista, reflexiva, discreta pero profunda, alejada de la pompa visual pero refinada y cercana a la inteligencia.
MARÍA LUZ CÁRDENAS
