El instigante proceso de invención del artista Nelson Felix estuvo más vivo que nunca en la muestra Variaciones para Citera y Santa Rosa, realizada en la Galería Millan, en São Paulo.
La exposición, coordinada para ocupar dos espacios, la galería y el anexo, reunía siete esculturas y dieciocho dibujos en diálogo estético, proponiendo un conjunto de iniciativas del artista para la creación de una atmósfera de procesos de investigación, casi como una guía de viaje siempre incompleta.

La experiencia del visitante al caminar entre obras recientes –moviéndose cerca de las piezas que componían un método poético de nociones recurrentes en la creación del artista, iniciado a mediados de los últimos años ochenta– apuntaba nuevamente hacia la investigación plástica de un pensamiento inquieto.
Motivado por el poema Un lance de dados jamás abolirá el azar, pieza seminal de Mallarmé para fundamentar los experimentos estéticos que sedimentaron décadas de investigaciones, también en la estructuración del pensamiento plástico de Felix, la decisión de un proceso que no encuentra respuesta unívoca motivaba el descubrimiento de dos localidades coordenadas: la isla griega de Citera, y Santa Rosa, ciudad de la Pampa argentina, como resultado de otra comprensión de la noción de lugar.
Así, descubrimos que la mención a las localidades de Citera y Santa Rosa, establecida en el título de la exposición, era la resultante de dos convicciones del artista, quien al lanzar los dados, literalmente, sobre un mapamundi, con el número seis grabado en todas las caras cúbicas, creaba una situación para enmarañar el sentido corriente de lo aleatorio y admitía la aceptación de otro tipo de azar para la creación de las obras.
Con dos dados, lanzados estratégicamente, en día y hora previstos por el artista para densificar la complejidad del acto poético, se definía la localización de dos puntos geográficos para una disposición de recorrido futuro.
Esos dislocamientos, vividos realmente por el artista en dos situaciones distintas, materializaban dos itinerarios de un proyecto vivencial en cada región “encontrada” por lo aleatorio de cada gesto y determinaban un recorrido cartográfico, dibujado y también escultórico, fruto de la mirada viajera que camina libremente.
Presencia ineludible en la muestra, la obra Cubo, de 2017, escultura en ónix y hierro, colocaba en composición, sesgados, dos grandes cubos de piedra de color claro, con vetas blancas bastante evidentes, de superficie muy pulida, apoyados en el piso de la sala sobre barras de hierro. Eje importante del proyecto expositivo, la creación de los tridimensionales densificaba la experiencia del visitante.
Colocados en el piso de la galería y haciendo una llamada al espectador, los dos objetos recordaban la clave central de la exposición, el lance de los dados como estrategia importante pensada por el artista para sensibilizar la mirada hacia las coordenadas geográficas de Citera y Santa Rosa.
Conscientemente, Felix retomaba el poema de Mallarmé para lanzar aquí sus propios hipotéticos casos sobre la superficie de un mapamundi, impreso en papel, fundamento y cuerpo activo que acompaña su investigación plástica hace más de dos décadas, como base operacional para la ubicación de sus perplejidades.
La obra titulada Mapa para Citera y Santa Rosa, de 2016, composición bidimensional elaborada con la intervención del artista con un esferográfico sobre el mapamundi, con detalles en elemento vegetal, bronce y lino, traducía el registro de dos situaciones, dos movimientos de dados que, despreciando el valor numérico de cada cara, creaban coordenadas geográficas inesperadas y propositivas al mismo tiempo.
De las coordenadas encontradas, tanto de la isla griega de Citera como de la capital de la Pampa argentina, Santa Rosa, se fundían las experiencias del artista etnólogo rumbo a lo desconocido.
Otra obra destacada en la muestra, la creación Mapa Sta. Rosa, de 2016, de la serie bidimensional, con señales esferográficas sobre el mapa de la provincia argentina de Santa Rosa, anotaba registros del movimiento del artista por el espacio latinoamericano. Como una especie de reconocimiento del territorio, Felix reafirmaba las dimensiones de la extensa región patagónica.
Cabe también mencionar, en el conjunto de la exposición, la obra Pista para dos lugares y pista para dos lugares, de 2017, video activado por la densidad del tránsito experimentado por el artista en sus incursiones por ciudades y regiones encontradas en el ejercicio plástico de lo aleatorio.
Como pudimos constatar, la muestra retomaba el itinerario de una metodología poética de desplazamiento, creada por el artista para desestabilizar nociones consagradas de espacio y tiempo, e inauguraba un nuevo capítulo de sus arremetidas para crear otras nociones de lugar.
Vimos así que el contexto de Variaciones para Citera y Santa Rosa funcionaba como una especie de expresión plástica de Nelson Felix ante las provocaciones establecidas por el poema de Mallarmé, siendo lo aleatorio la vía poética de una intervención siempre implicada en la construcción mental.
Por el método poético, por la narrativa propuesta como extensión de la mirada, como factor determinante en la creación de un campo de latitudes y longitudes reales e imaginarias, la creación de Felix encarnaba las densidades de decisiones movidas por el pensamiento crítico de una itinerancia sin duda asentada sobre bases inestables.
CLAUDIA FAZZOLARI
