John Dunkley (1891-1947) es considerado en Jamaica como uno de los artistas más importantes de los años treinta, una década formativa de lo que sería conocido más tarde como la Escuela de Arte Jamaicana, el momento en el que se comienza a gestar un sentido del arte y de la identidad nacionales. Aunque es muy famoso en su país, sobre todo por sus paisajes, fuera de este su obra es prácticamente desconocida.

Curada por Diana Nawi y Nicole Smythe-Johnson, John Dunkley: Ni día ni noche trata de enmendar esta falla, siendo la primera exposición de este artista en Estados Unidos, y también la primera después de la retrospectiva que David Boxer curó en la National Gallery of Jamaica, en 1976. Su obra ha sido exhibida ininterrumpidamente en las salas permanentes de la misma institución y ha sido incluida en trascendentales exposiciones colectivas, pero hasta este momento no había sido objeto de una exposición personal, mucho menos una de la envergadura de esta, en la que se reúnen cuarenta y siete obras, entre pinturas y esculturas, la mayoría procedente de colecciones privadas, y probablemente en exhibición pública por primera vez. Esta exposición además está acompañada de un excelente catálogo, que incluye ensayos de las curadoras, de David Boxer y de Oliver Senior, complementando la visión sobre el artista y su obra. De esta forma, remediaron la falta de información detallada, especialmente sobre su juventud y sus viajes por diferentes países como Panamá, Costa Rica y Cuba. Aunque no se ha establecido una cronología pormenorizada, sí se ha logrado crear una reconstrucción, en la que se ha deslindado un poco la ficción de los hechos. Se sabe que trabajó con un fotógrafo en Panamá, posiblemente fue Clarence Rock. Puede ser que parte de las tareas de Dunkley durante esta etapa estuvieran relacionadas con darles color a fotos en blanco y negro, una práctica bastante extendida en esa época. Esta información ayuda a entender por qué resolvía muchas de sus composiciones con recursos propios de la fotografía, tales como perspectivas truncadas o ángulos propios de esta. También, como apunta Boxer en su ensayo, fue una de las causas que lo llevó a utilizar imágenes fotográficas como inspiración para algunas de sus pinturas. Esta experiencia de trabajo quizás hasta influyó en su decisión de darles un color y un ambiente predominantemente oscuros a sus imágenes. Si observamos la aplicación del color en sus pinturas, muchas parecen estar “iluminadas” con una técnica similar a la de las fotografías.
Barbero de profesión, se establece como tal a su regreso a Jamaica, alrededor de 1931, en la calle Princess, en Kingston. Es en este espacio donde crea un apartado para hacer su arte en sus tiempos libres. Dunkley era un artista intuitivo, pero no desinformado. Entre sus posesiones había libros de arte como una monografía de Rousseau. La influencia de este último es evidente, como Boxer establece, al comparar la única naturaleza muerta de Dunkley, Vase of Flowers (Florero) con la conocida pintura Bouquet of Flowers with China Asters and Tokyos, de 1910, de Rousseau.
A primera vista, la obra de Dunkley parece reflejar un mundo fantasioso y surrealista. Quizás por esa condición tan acertadamente definida en el título del ensayo de Boxer, y que devino en título de la exposición, donde nos llama la atención sobre el hecho de que en sus imágenes no se puede determinar con exactitud si reflejan el amanecer o el atardecer. Parte de esa idea también viene de la inclusión de animales que no son propios de la fauna jamaicana, tales como los jerbos o los canguros. Sin embargo, una vez que se procede a decodificarla, van apareciendo elementos que la contextualizan como una expresión de su tiempo. Parte de esta aseveración se evidencia en el reflejo de opiniones políticas, en piezas como Presidente Roosevelt Gazed at Portland Bight, de 1940 (El presidente Roosevelt contemplaba Portland Bight), o The Good Shepperd (El buen pastor), retrato de Alexander Bustamante, primer ministro de Jamaica. En este último, el artista utiliza como recurso visual la metáfora que este líder político hiciera famosa en Jamaica.
Dunkley también registró en sus obras personajes del mundo cotidiano de Kingston, como en Jacob’s Ladder (La escalera de Jacob), un caballo de carrera famoso en esa ciudad en los años 1940. Igualmente, dejó constancia de su admiración por notorios boxeadores y jugadores de cricket negros en piezas como Boxer (Boxeador), una escultura que representa a Tiger Jack Fox.
A través de este grupo de obras, las curadoras nos ofrecen una visión única y abarcadora del trabajo de este artista. Al reunir una parte sustancial y más que representativa de estas, demuestran que no solamente pintaba paisajes, sino que también se preocupó por reflejar sus inquietudes ideológicas y la realidad de su entorno.
IRINA LEYVA
