Exposición Individualsept 2017 - nov 2017· Por Susana Sulic

Jacques Bedel

Maman Fine Art

Resulta un privilegio poder admirar un conjunto excepcional de obras de Jacques Bedel (Buenos Aires, 1947) durante la muestra en la galería Maman Fine Art.

El artista y arquitecto da cuenta de un panorama acabado de su carrera de cincuenta años en Ad Infinitum. El recorrido resulta notable por el entorno y el ajuste de las obras al espacio. Una panorámica de elementos dominantes simbólicamente: aire, tierra y fuego concentrados bajo la lupa de una reflexión histórica. El detalle técnico agrega misterio al ya imponente y hermético contenido que guardan las 65 piezas.

Exposición Individual: Jacques Bedel — imagen 1
Jacques Bedel. “Fulgur VI”, 1991. Hierro electrolítico sobre material sintético. 100 x 60 x 22 cm (39 3⁄8 x 23 5⁄8 x 8 21⁄32 pulgadas).

Formado como arquitecto, Bedel incursiona en todas las técnicas artísticas, pero reconvierte la alquimia que borra los límites hasta donde el objeto, cuadro, escultura o relieve se entremezclan en una nueva configuración. Fuera de las convenciones artísticas y del mercantilismo vigente, su tarea se basa en una introspección y crítica social profundas. Jacques Bedel transmuta los elementos en la práctica misma.

En el tema de Los crímenes políticos introduce el montaje fotográfico sobre grabado; en otras versiones logra impresiones digitales sobre diversas superficies plásticas. En los últimos años ha centrado su trabajo en la fotografía, siempre reinventando soportes y estructuras de presentación. La descripción que el artista realiza sobre los materiales es tan rica como el abanico de técnicas y prácticas de las que dispone. Desde sus primeras obras de los setenta hasta las más recientes otorga al espectador la posibilidad de recrear nuevos contenidos en su lectura: un imaginario personal que entronca con lo colectivo.

Y es en la alternancia, fusión o alquimia de los elementos que el mensaje de Bedel produce el máximo efecto en el espectador. De lo monumental a lo íntimo, desfilan: Alter ego, en acrílico y espejo de 1968-2017, o Fulgur VI, en hierro electrolítico sobre material sintético, de 1991. Encierra en algunos de sus títulos imaginativos mensajes que agregan intriga a las piezas, como en Hipótesis para la definición de una sombra, en granito e impresión sobre papel fotográfico, de 1973; Objeto paradojal, chapa doblada de hierro, de 1971, y Argos, hierro y espejos parabólicos con imanes, de 1970, que se encuentran más cerca de una naturaleza fabricada.

Desde sus inicios en el arte cuestionó los dogmas o abusos de poder. Inscripto en el cuestionamiento agudo pero fuera de los modelos habituales. Al elemento sólido le da tendencia grumosa; al poder, lo ridículo de lo hierático; a la imagen la separa de la norma.

Egresado de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, desarrolla paralelamente como autodidacta su carrera interdisciplinaria. Desde 1972 integra el Grupo CAYC, fundado por Jorge Glusberg, junto a artistas como Luis F. Benedit, Víctor Grippo, Alfredo Portillos y Clorindo Testa, entre otros. Cabe destacar el mensaje construido en cuanto a la desmitificación del artista, el cuestionamiento del objeto, una nueva concepción estética, la conciencia de la praxis y una crítica al funcionalismo vigente. Tuvo allí un rol preponderante y trabajó junto a los más renombrados artistas en la época.

Jacques Bedel, así como entalla sobre la obra, encuentra un doble sentido en la realidad de lo existente; un elemento paradójico destaca la esencia humana quizás bajo una pátina, un camuflaje de materia, una forma que es como una sombra. Y personajes bajo la luz artificial de los reflectores: los límites de la consagrada vanidad.

SUSANA SULIC

Jacques Bedel, por Susana Sulic | artnexus