La galería Perrotin inauguró en el mes de abril su nuevo espacio en el Lower East Side con la exposición La venganza del amor del artista colombiano, residente en París, Iván Argote. El título de la muestra hace referencia a una de las escenas del video As far as we could get (2017), proyectado en una de las paredes de la galería. Filmado en dos poblaciones antípodas, Neiva (Colombia) y Palembang (Indonesia), la película establece un paralelo entre ellas y muestra cómo, a pesar de ser geográficamente opuestas, tienen mucho en común. En una de las escenas, los personajes expresan en español e indonesio su intención de tomar control de sus comunidades, y, a diferencia de quienes ostentan el poder, esperan hacerlo con respeto y afecto. Según explica Argote, “La venganza del amor es un estado de ánimo, es rabia, es ternura, son las ganas de cambiar las cosas y hacer que funcionen bajo otros parámetros que no sea la dominación”. El título, escrito en español, tiene un cierto aire de telenovela y constituye un statement en el contexto de su primera muestra individual en Estados Unidos, un país donde esta temática está a la orden del día, debido al actual clima político.

Además del video, la muestra incluye siete esculturas de concreto de la serie Among us (2017), cuatro instalaciones de la serie Setting up a system (2017), dos obras de la serie Covers (2017) y una escultura titulada Sweet potato (2017). Cada una de las piezas está relacionada con la intención del artista de modificar las perspectivas desde las cuales miramos la historia y la manera como concebimos conceptos como conocimiento, verdad, progreso, y la idea del “otro”. Las obras hacen referencia a datos específicos, hechos históricos, archivos y/o documentos, pero son tratadas como pequeñas ficciones. Las esculturas en concreto parecen ruinas arquitectónicas. A no ser por los títulos, las frases que aparecen escritas y perforadas por grandes orificios –“Be with me”, “Love me”, “We hope they hope” y “Extremely Opposites, Extremely Close”– son prácticamente ilegibles.
Los collages están hechos con textos e imágenes de propaganda política y archivos históricos, los cuales intervienen mediante minuciosos cortes y perforaciones realizados con láser. Las distintas capas de textos e imágenes, hechas en papel y lana, simbolizan las múltiples perspectivas a través de las cuales se puede observar una realidad o interpretar un texto. Una enorme batata hecha en aluminio y recubierta en hoja de oro constituye un comentario sobre la globalización a gran escala, sobre el tránsito de mercancías y valores desde la época colonial. A pesar de haber salvado a Europa del hambre y haberse integrado en todas las culturas, la batata tiene aún una connotación humilde y austera. Aquí, su gran tamaño y su tono dorado hacen referencia también al oro que se llevaron los conquistadores a Europa. Según Argote, su intención es proponer un nuevo ícono y llamar la atención sobre el tipo de imágenes que se utilizan a nivel global para representar el conocimiento y el valor.
El trabajo de Argote está basado en la investigación de fuentes y archivos. Las imágenes y los textos que incluye en sus collages provienen de libros, afiches y tiras cómicas que tienen que ver con conflictos ideológicos o están realizados en contextos políticos en los que existe algún tipo de tensión. Según él, “hasta la más banal de las imágenes contiene un mundo de información y de ideología. Las imágenes más triviales son a veces mucho más violentas que las otras, por esa normalidad silenciosa que da miedo”. Preguntas como ¿por qué existe una determinada imagen?, ¿bajo qué estándar ideológico ha sido producida? o ¿sobre qué pedestal ideológico está posada? sirven de punto de partida para analizar el material, cuestionarlo y modificarlo con el fin de develar contradicciones intrínsecas y asumir posiciones comprometidas. Los textos, cuidadosamente escogidos, pueden ser leídos como mensajes íntimos y personales, pero al mismo tiempo están estrechamente relacionados con conceptos más generales como el poder y el saber.
Las obras incluidas en esta exposición hablan de la forma en que cada persona asume, en lo privado y en lo público, su propia historia. Esta está definida por múltiples factores como nacer en un lugar específico, vivir de una u otra forma y ser parte de una comunidad en contextos sociales, económicos, políticos y culturales definidos. A través de su trabajo como artista se pregunta cómo, a nivel individual y colectivo, negociamos con los grupos sociales con los que interactuamos, con culturas, tradiciones e ideologías específicas. Su intención no es dar cuenta de manera fiel de eventos específicos. Por el contrario, realiza intervenciones y las hace evidentes. Sus trabajos, independientemente de la técnica utilizada, generan reacciones y cuestionamientos sobre la construcción de valores e ideologías a nivel local y global.
FRANCINE BIRBRAGHER
