Exposición Individualsept 2017 - nov 2017· Por Raphael Fonseca

Gustavo Speridião

Mercedes Viegas Arte Contemporânea

La gente surge de la sombra era el título de la exposición individual del artista carioca Gustavo Speridião, abierta entre mayo y junio en Mercedes Viegas Arte Contemporânea, en Río de Janeiro. El título del conjunto de obras venía de uno de los trabajos allí mostrados: un largo recorte vertical de tela, donde la frase, descentrada, aparecía en rojo. No se trataba de un formato tradicional de pintura, ya que su ancho era escaso. También, la forma en que la frase se hacía presente estaba entre la aparición inmediata y una plasticidad que exponía su protagonismo directo. Alrededor de lo escrito, una fuerte línea negra y manchas de carbón sugerían una visualidad que parecía endosar el campo semántico de la “sombra” contenida en la frase del artista.

Exposición Individual: Gustavo Speridião — imagen 1
Gustavo Speridião. Poema, 2017. Barniz acrílico, acrílicos y tinta china. 55 x 25 cm (21 21⁄32 x 9 27⁄32 pulgadas).

Speridão tiene una trayectoria de más de diez años entre exposiciones individuales y colectivas; el año pasado fue uno de los cuatro finalistas del Premio PIPA, tradicional premiación para artistas visuales brasileros, realizada en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro. En la obra mencionada presente en su exposición hay un elemento constante de su producción, que toma diferentes formas en su recorrido: la relación entre imagen y palabra. Esa tensión se hace presente en los diversos medios utilizados por el artista: desde pinturas de gran formato hasta cuadernos de dibujo, desde la exploración de la fotografía en cuanto narrativa estática hasta sus composiciones en video. Las palabras son importantes para el artista tanto en la formulación de títulos que sugieren elementos por fuera de la imagen como en su aparición literal –como La gente surge de la sombra–, que intrigan la lectura del público y desestabilizan las imágenes compuestas a su alrededor.

Se sentía esta impresión de su investigación al recorrer la exposición, debido a la selección de los trabajos: apenas once obras fueron mostradas, puestas en diálogo con la arquitectura de la galería. En una época en que el exceso de imágenes es común, y donde se nota (tal vez como reflejo de ello) la incapacidad de muchos artistas para llevar a cabo la edición de su propio trabajo en exposiciones individuales, ciertamente llamaba la atención la precisión con la que las piezas fueron seleccionadas. Como es usual en su producción, los formatos de las telas (siempre presentadas sin bastidor) variaban entre la gran escala, a veces más de dos metros de altura, y otras obras de tamaño menor, algunas veces con límites no rectilíneos, con una presentación que insinuaba cierta precariedad.

Nueve de los trabajos tenían textos, y las palabras allí articuladas apuntaban en diversas direcciones. Haciendo pendant a La gente surge de la sombra, podríamos mirar otras obras como Fuera del plano todo es ilusión y Esta línea ya no se detiene aquí como frases que apuntan hacia el campo del comentario respecto a la materialidad y teoría, no solo en la pintura sino en la imagen. Esa lectura está respaldada por el hecho de que en esas obras, los elementos visuales no verbales parecen dialogar con lo que las frases proponen. O sea, en Esta línea ya no se detiene aquí, por ejemplo, debajo vemos un gran borrón negro en la horizontal que remite a la línea allí insinuada.

Por otro lado, otras frases articuladas por el artista colocan al espectador en la mayor duda, y, en la visión general de toda la exposición, nos estimulan a no tener ninguna certeza denotativa respecto de sus propuestas. En La caja de la saudade, por ejemplo, una repetición de formas rectangulares nos remite a la geometría cúbica de una caja. Inserta en parte de esas formas, una cabeza que alude a algo de humanoide y otras formas geométricas nos plantean la duda en cuanto a la esfera de la representación. Lo mismo se percibe en obras como Y los –donde el artista repite la escritura de la frase “Pero, y los…” hasta que su letra se descompone en trazos asimétricos–, además de las piezas con un contenido que roza sus intereses en la relación entre escritura y reflexión política. En Poema, palabras en inglés se van descomponiendo en cascada: de “strong” se llega a “string”, a “strange” y a “song”; ya Cartel tiene un contenido más narrativo y proclama “En la mañana histórica del comienzo de la gloria”, y más abajo, “Victoria distorsionada de las masas”.

Común a todos esos trabajos hechos con escritura es la fuerza con que el artista consigue estimular la creación mental del espectador. Hasta cuando los elementos formales rebaten las propuestas, en ningún momento la articulación entre imagen y texto por parte de Speridião se da de modo ilustrativo, poco pensado o básico. Por más que plásticamente sus pinturas parezcan estar hechas rápidamente y nos dejen aproximarlas formalmente a tradiciones pictóricas de la expresión, del manchado y de un gestualismo físico, por otro lado, las capas de interpretación dadas por sus palabras nos permiten crear puentes con la poesía concreta y con grandes nombres del arte brasilero como Mira Schendel y Hélio Oiticica, sabios en su capacidad de inquietar la mirada del lector/observador.

Justamente por su trayectoria en ese campo de investigación, tal vez las obras que más llamaban la atención en la muestra eran aquellas en las que las palabras estaban ausentes. Calle y una obra sin título, ambas del 2017, eran amplias áreas de exploración del uso del negro y del blanco y evidenciaban la gestualidad y la investigación de materiales del artista en el uso de tinta china, carbón y acrílico. En cuanto a la segunda, traía algo semejante a un patrón geométrico con líneas verticales; la otra mostraba un contorno de una figura humana usual en dibujos infantiles y en artistas que exploraban cierta masificación e informalidad de los temas de la pintura. Sale el vacío que permitía que sus palabras respiraran en las obras anteriores y entra en escena un dramatismo impulsado por el negro y por la irregularidad de las pinceladas.

Finalmente, La gente que surge de la sombra se configuraba como una pequeña muestra de su producción reciente e incitaba en los conocedores de su investigación la curiosidad sobre las exploraciones de la pintura que están por venir. También queda la curiosidad casi inevitable de pensar otros modos de presentación para sus textos, más allá de los formatos comunes a las artes visuales –libros, ¿quién sabe?–, y, claro, las ansias de Gustavo Speridão traerán nuevas frases escritas en líneas torcidas.

RAPHAEL FONSECA

Gustavo Speridião, por Raphael Fonseca | artnexus