Luego de cinco años sin realizar una exposición individual, Fernanda Laguna (Buenos Aires, 1972) presentó en la Galería de Nora Fisch su muestra En la galería de arte, que da inicio con una intervención sobre el gran ventanal de la sala central, ubicado sobre una importante avenida de la ciudad de Buenos Aires. Laguna colocó un enorme y frágil telón de papel blanco que cubre parte de este vidrio pero también invita al transeúnte curioso a descubrir sus obras en el interior.
A pesar de no ser un espacio expositivo de grandes dimensiones, no es posible conocer la muestra de un golpe de vista; lo cierto es que las obras se van descubriendo por etapas, ya que la artista segmentó la sala central de la galería en diferentes zonas. Para ello, construyó una pared en el medio de la sala que se presenta como un nuevo telón de papel blanco que nos anuncia e introduce al segundo momento del recorrido de esta muestra.

Antes de continuar, nos detendremos en el primer conjunto de obras dispuesto. Al ingresar, observamos una pintura abstracta de precaria confección, conformada por formas ovaladas de contorno irregular y con colores rosados. Esta pintura fue realizada sobre un cartón con una extraña unión en el medio de la imagen que se ve acentuada por dos moños de cinta de raso rosa. Junto a esta fueron colocados un collage perteneciente a su serie de Los mimbres, un pequeño dibujo realizado con hilos y conchas, y, a su izquierda, una pequeña ventana de madera rosa que tiene dos cortinas que se abren, y desde su interior saludan unos simpáticos personajes dibujados. A su vez, estas obras se encuentran conectadas por dibujos en grafito sobre la pared blanca de la sala: personajes fantásticos, formas geométricas y mensajes. Entre los textos encontramos desde expresiones de deseos, frases referidas a las obras allí dispuestas, como “la obra es lo pintado en acrílico y moños de raso”, hasta el anuncio de la muestra contemporánea de Diego Bianchi en el Museo de Arte Moderno de la ciudad. Además, todo está enmarcado en variadas formas de viñetas que envuelven el espacio, tanto de las obras como de los diferentes dibujos. ¿Pero dónde empieza y termina cada obra? ¿Es una y cuatro obras a la vez? ¿Los telones de papel forman parte de la obra? Quizás la mirada no deba ser colocada en la individualidad de las obras sino en las modalidades de exposición y las potencialidades que estas abren a las obras.
Al pasar el segundo cortinado, Laguna incluyó una serie de videos proyectados en un plasma, pero con algunas particularidades. En primer lugar, el público cuenta con un control remoto que no sólo le permite elegir cuáles de los seis videos desea ver, sino también verlos desde el inicio, algo muy poco común en las experiencias de videoarte contemporáneas, en las que el visitante suele ingresar al cuarto oscuro donde se proyecta un video en loop que ya ha comenzado. En este caso, la artista creó un cuarto con dos bancos largos de madera y una pequeña heladera con un destapador que invita a tomar un porrón de cerveza mientras se ven los videos; de alguna manera, todas estos elementos propuestos por Laguna invitan al espectador a permanecer en el espacio, posiblemente por una cantidad de minutos mayor a lo acostumbrado. Los videos fueron producidos por ella misma, y con la cámara en mano propone introducciones o visitas guiadas a su obra y exploraciones lúdicas que están vinculadas también con lo ya mencionado en torno a las modalidades de exhibición.
Incluso, no es casual que en la sala 2 de la galería se presente, junto a esta exposición, otra muestra curada por Fernanda Laguna y Cecilia Palmeiro, titulada Mareadas en la marea, centrada en registros, imágenes, objetos, documentos y bibliografía vinculados al movimiento de Ni una menos, en particular al paro global de mujeres realizado el 8 de marzo de 2017. Aquí, nuevamente, esta artista creadora de proyectos míticos para el campo artístico local –como Belleza y Felicidad, y Eloísa Cartonera –que ha trabajado desde lo visual, lo literario y la gestión cultural– pone en discusión y en jaque, una vez, las particularidades del mostrar y exponerse.
AYELÉN VÁZQUEZ
