Diplomacia Visual en Fotográfica Bogotá 2017

Henri Cartier-Bresson. Truman Capote, Nueva Orleans, Louisiana, 1947. ©Henri Cartier-Bresson / Magnum Photos. Cortesía: Museo de Arte Miguel Urrutia (MAMU).

Exposiciónsept 2017 - nov 2017· Por Alejandro Jiménez Pérez

Diplomacia Visual en Fotográfica Bogotá 2017

“No he nacido para un solo rincón. Mi patria es todo el mundo” Séneca

Es paradójico imaginar que la cooperación bilateral entre Colombia y Francia precede los movimientos independentistas latinoamericanos, cuando Napoleón depone en 1808 al legítimo rey de España, Fernando VII, llevando a los españoles nacidos en América a conformar juntas y gobernar las colonias, claro está, en nombre del Rey cautivo1.

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Graciela Iturbide. ¿Ojos para volar?, 1991. Autorretrato: Impresión de gelatina de plata.

Por aquel entonces, algunas élites criollas de la Nueva Granada experimentaron el influjo del pensamiento republicano francés y la presencia del mobiliario Estilo Imperio, cuyos ornamentos y símbolos resurgirán en el escudo de la naciente república americana. Importante a su vez anotar las nuevas lecturas acerca del territorio que introdujo el Observatorio Astronómico, construido en el Virreinato por el arquitecto fray Domingo de Petrés, quien, inspirado en la torre sur del Observatoire de Paris, traza en Santa Fe de Bogotá un nuevo curso a la actividad científica ilustrada y edifica sobre los Andes el lugar en que los criollos van a conspirar para la revuelta independentista del 20 de julio de 1810.

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Ernest Bourgarel. Peones almorzando, tierra templada, Cundinamarca, ca. 1890. Cortesía: Asociación Bourgarel y Museo de Bogotá, perteneciente al IDPC.

En el 2017, Francia y Colombia experimentan nuevas manifestaciones de diplomacia cultural, entorno al fenómeno visual contemporáneo que se ha posicionado, entre otros lenguajes, la práctica fotográfica como medio y soporte por excelencia. Con ocasión de la séptima versión de Fotográfica Bogotá 2017:Territorios, los comisarios de ambos países han instalado en el circuito artístico de Bogotá un conjunto de obras y fotógrafos que diversifican la mirada desde la construcción del paisaje.

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Michal Huniewicz. Volleyball Game (Juego de volleyball), 2015. Fotografía digital. 70 x 100 cm (27 9⁄16 x 39 3⁄8 pulgadas).

La exposición Más allá del cliché: el fondo fotográfico de Ernest Bourgarel, permitió al público visitante del Museo de Bogotá - Casa de la Independencia, descubrir la Colombia de finales del siglo XIX que registrara el mismo Bourgarel en su misión diplomática entre los años 1890 y 1902. Los viajes del coleccionista francés le permitieron consolidar un archivo fotográfico y documental que reconoce las profundas divisiones sociales y el anhelo de modernización que surcaban al país.

A su vez, la muestra Francia(s) Territorio Líquido en el Museo de Arte Moderno de Bogotá reunió un colectivo de 43 fotógrafos quienes exploran en su obra el “territorio liquido” al que aludiera el pensador polaco de origen judío Zygmunt Bauman. Las imágenes exploran una versión contemporánea del territorio francés; indeterminado y difícil de definir, donde las fronteras geográficas se sobreponen y los límites de aquello entendido como real se disuelven.

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Andrea & Magda. Sinai Park (Parque Sinai), 2015. Fotografía digital. 90 x 60 cm (35 7⁄16 x 23 5⁄8 pulgadas).

No pasó inadvertida la primera retrospectiva de Henri Cartier-Bresson en Colombia, quizás el fotógrafo más influyente del siglo XX. La selección de obras reunida en el Museo de Arte Miguel Urrutia del Banco de la República da cuenta de su aporte a la reportería gráfica y su contribución a la fundación de la legendaria agencia Magnum Photos en 1947. Cartier-Bresson vivió un periodo de grandes cambios en la práctica fotográfica, de allí que el instante decisivo introdujo nuevas formas de pensar y producir imágenes, donde las grandes máquinas de retratar y las exhaustivas sesiones se tornaron cada vez menos frecuentes, prueba de las transformaciones estéticas de la Europa de entreguerras.

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Han Sungpil. Harmony in Havana (Armonía en La Habana), 2015. Instalación y fotografía digital.

A este circuito se articularon en distintos espacios una serie de obras que serán referidas a continuación, esta selección se propone expresar el sentido global de la Bienal Internacional de Fotografía, donde medios como el video o la fotografía sirven como herramientas para que las comunidades desarrollen y difundan sus paradojas culturales y su capacidad de expresión, incluso más allá de límites geográficos prefijados2.

Un primer aspecto por destacar es la emergencia de nuevos paisajes. Esto responde indiscutiblemente a la masificación del mercado tecnológico de aquello que cada vez resulta menos fotográfico stricto sensu, pues ha llevado a construir universos visuales con nuevas formas de hacer fotografía.

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Anuar Patjane. Whale Whisperers (Susurros de ballena), 2015. Fotografía digital. 76 x 57 cm (29 59⁄64 x 22 7⁄16 pulgadas).

En el Espacio ArtNexus se expuso la obra de Andrew Tshabangu, quien retrata la cotidianidad de su natal Sudáfrica a través de objetos y espacios interiores; donde la iluminación logra evocar la mística de las comunidades africanas, sus creencias, rituales e historias.

Así mismo, la serie Underwater Realm del antropólogo mexicano Anuar Ptjane, exhibida en el Centro Cultural Gabriel García Márquez, hace un llamado a la conservación desde la profundidad del océano. El fotógrafo, galardonado con el Premio World Press Photo en 2016, señala la urgencia de “crear conciencia sobre el impacto de nuestras dañinas técnicas de pesca, los alimentos que consumimos provenientes del mar y los contaminantes que arrojamos en él”.

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Andrew Tshabangu. Room 1895 (Habitación 1895), 2011. Impresión con pigmento de archivo. Dimensiones variables.

La virtud del medio fotográfico para evidenciar el impacto generado en los ecosistemas es otro de los argumentos claves que la bienal, presentó en el Centro Colombo-Americano, con la serie Water del fotógrafo estadounidense Mustafah Abdelaziz, quien viaja hace más de quince años por el mundo para registrar distintas formas en que la humanidad se aproxima irreversiblemente hacia una crisis por el envenenamiento industrial de este recurso vital.

Por su parte, el fotógrafo GMB Akash, de Bangladesh, lleva dicha condición al extremo en su serie Ships Graveyard in Pakistan, donde retrata las hostiles jornadas laborales a las que se ve sometida la comunidad portuaria de Gadani, que a diario desmonta monumentales barcos industriales poniendo en riesgo la condición física de los trabajadores y la supervivencia de las especies que allí confluyen.

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Bertil Nilsson. “Eike”, 2013. Impresión C-type. 91.4 x 71.1 cm (36 x 28 pulgadas).

Acentuando estas predicciones sobresale en el Museo de Bogotá – Casa Sámano, un conjunto de obras que registran territorios donde la presencia humana, por el contrario, ha logrado potencializar la experiencia del paisaje. En Piedras Portuguesas, el fotógrafo carioca Bruno Veiga rinde homenaje a las calzadas de Copacabana diseñadas por el paisajista Burle Marx en Río de Janeiro; sus imágenes afirman la majestuosidad de la Cidade Maravilhosa.

De forma similar, Bertil Nilsson, de Suecia, expresa el equilibrio entre el cuerpo humano y su entorno; la serie Naturally se caracteriza por la presencia de bailarines desnudos, quienes ejecutan movimientos e improvisan gestos en ambientes naturales apartados, por medio de los cuales el artista manifiesta una tensión entre los elementos naturales y artificiales.

Dicha tensión constituye una puesta en escena que contrasta con la obra del dúo franco-italiano Andrea & Magda, exhibida en SGR Galería. Su serie Sinai Park retrata un paisaje cubierto de hoteles baldíos y arquitecturas fallidas que tratan de resistirse a las actuales tensiones geopolíticas de Egipto, donde la promoción de un turismo masivo desconectado de la realidad cultural local deja entrever los efectos de la globalización.

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Mustafah Abdulaziz. “Sangam”, 2013. 6 x 7 película de medio formato. 109 x 80.9 cm (42 29⁄32 x 31 27⁄32 pulgadas).

El proyecto The Heavens de los italianos Paolo Woods y Gabriele Galimberti señala otra manifestación del mismo fenómeno: la acumulación y concentración de capitales. Durante dos años, y de forma clandestina, este dúo visitó algunas entidades de evasión fiscal en Islas Caimán, para documentar los territorios donde operan. La sorpresa fue mayor al descubrir las facilidades que ofrecen a las compañías internacionales para escapar de las regulaciones fiscales y reducir sus impuestos.

Si bien las exposiciones configuran un encuentro paulatino entre distintas latitudes y formaciones geográficas, vale la pena señalar aquellos trabajos donde la fotografía subraya o diluye los límites entre territorios.

La serie Frontiers del fotógrafo Stephan Zirwes, de Alemania, documenta las fronteras de Europa desde un helicóptero. Sus obras exhibidas en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño - FUGA, reflexionan sobre la migración y las barreras imaginarias o naturales que regulan el comportamiento humano.

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Paolo Woods & Gabriele Galimberti. The Heavens Annual Report (El informe anual de los cielos), 2015. Fotografía digital. Dimensiones variables.

Por su parte, el fotógrafo ucraniano Maxim Donyuk retrata en la serie Culture of the Confrontation las protestas y los disturbios civiles multitudinarios en Kiev, tras el rechazo del Gobierno de Ucrania a firmar un acuerdo de asociación económica con la Unión Europea. El llamado Euromaidán, ocurrido en 2014, adquiere en su obra un carácter cinematográfico caracterizado por el cuidadoso trabajo de luz y sombra, dando cuenta de la polarización que conllevan estos combates urbanos.

En contraste, la serie Road to North Korea de Michal Huniewicz se sitúa en el marco de las relaciones geopolíticas. Sus imágenes expresan una tensión oculta, representada en la distancia que debe tomar el fotógrafo para retratar a sus habitantes y la monumentalidad de las edificaciones.

Desafiando la estricta vigilancia, el artista polaco ha logrado capturar algunos escenarios urbanos de la República Popular Democrática de Corea, donde el estricto control migratorio y tecnológico lo forzó a realizar capturas de forma clandestina.

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GMB Akash. Ships Graveyard in Pakistan (Cementerio de barcos en Pakistan), 2005. Fotografía digital. 50 x 75 cm (19 11⁄16 x 29 17⁄32 pulgadas).

La tensión fronteriza ofrece a la fotografía un sinnúmero de conflictos que se desarrollan en distintos planos, desatando en los fotógrafos la urgencia de expandir la práctica y construir referencias para la imaginación de otros territorios por explorar.

Justo del otro lado de la frontera, el fotógrafo surcoreano Han Sungpil se apropia de dicha tensión, e instala en un gesto metafórico una serie de impresiones de gran formato que sobrepone en fachadas y edificios de ciudades como Seúl o La Habana. Si bien es frecuente encontrar este tipo de superficies en el espacio público donde construyen proyectos inmobiliarios, Sungpil señaló en la Galería Sin Título la circunstancia paradójica del lugar-proyecto que se visualiza antes de ser materializado.

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Maxim Dondyuk. Culture of the Confrontation (Cultura de la Confrontación), 2013. Fotografía digital. 100 x 150 cm (39 3⁄8 x 59 1⁄16 pulgadas).

Desde sus inicios, Fotográfica Bogotá se ha propuesto impactar la escena artística latinoamericana al posicionarse como uno de los festivales más importantes de las artes visuales, y aunque en su séptima versión ha convocado a grandes maestros de la fotografía como el inglés Michael Kenna, el chileno Pablo Valenzuela, el holandés Teun Hocks o la mexicana Graciela Iturbide, la bienal reconoce la importancia de conformar un espacio de experimentación y emergencia de una cultura visual de vanguardia.

Entre los trabajos de la reciente edición se destaca la obra del fotógrafo ruso Danila Tkachenko; su serie Restricted Areas documenta el estado actual de edificaciones y complejos arquitectónicos deshabitados. Vestigios de la Unión Soviética que en el pasado fueron símbolo del progreso tecnológico y ahora sobreviven como arquitecturas que han transformado su sentido ideológico en monumentos invisibles.

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Bruno Veiga. Sin título, 2007. Fotografía digital. 53 x 80 cm (20 55⁄64 x 31 1⁄2 pulgadas).

Sin duda otro proyecto de exploración visual acerca de la experiencia del tiempo en la ciudad es la serie Huelgos y vaivenes, del fotógrafo colombiano Guillermo Santos exhibida en el Museo de Artes Visuales de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano. Su producción entrecruza distintas formas de creación contemporánea, donde árboles urbanos de Bogotá simulan “imágenes fijas en movimiento” que llevan a contemplar de forma meditabunda la hipnótica sinuosidad de los follajes.

En perspectiva, la agenda propuesta por fotógrafos, artistas y comisarios, así como los distintos profesionales y miembros de la comunidad académica que participaron en Fotográfica Bogotá 2017 durante los meses de mayo y julio, permitieron evidenciar el actual estado de la experimentación visual, donde la noción Territorios enlaza lenguajes y manifestaciones artísticos cada vez más complejos.

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Guillermo Santos. De la serie Huelgos y vaivenes. Cr 13 Calle 57, 2017. Instalación: Video digital en pantalla LCD de 40 pulgadas instalada verticalmente. 51.5 x 87 cm (20 9⁄32 x 34 1⁄4 pulgadas).

Indiscutiblemente, la fotografía permite integrar distintas visiones locales acerca de los territorios y crea una consciencia colectiva de los asuntos inaplazables que deben afrontar las sociedades. La diplomacia visual hace frente a las crisis migratorias, climáticas o económicas donde instantes decisivos se transforman en memorias que trazan la línea a seguir cuando el fotógrafo afronta la miseria, logrando transformar la ansiedad que reside en el ojo común, colonizador, que parece liberase cada vez que encuadra, dispara y archiva.

NOTAS

1. D. Bushnell (2017: 60), Colombia, una nación a pesar de sí misma. Bogotá: Planeta.

2. J. Marzo (2006: 22), Fotografía y activismo: textos y prácticas (1979-2000). Barcelona: Gustavo Gili.

ALEJANDRO JIMÉNEZ PÉREZ

Diseñador Industrial y Museógrafo. Docente de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano. Colectivo Comisariado.

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