Exposición Individualsept 2017 - nov 2017· Por Carlos Jiménez

Antuán Rodríguez

Freijo Gallery

La exposición Códigos humanos, realizada en Freijo Gallery de Madrid –en cuanto versión reducida de Otra dimensión, la gran exposición antológica de Antuán Rodríguez del año pasado en el MoCA de Miami–, permitió ver con mucha claridad el viraje de este notable artista cubano hacia los temas de índole espiritual; su intensa preocupación por un “renacimiento de la humanidad”, que para él no puede ser sino en términos espirituales.

Exposición Individual: Antuán Rodríguez  — imagen 1
Antuan Rodriguez. Harvest Cycle (Ciclo de cosecha), 2015. Fotos sobre aluminio. Dimensiones variables.

La muestra se dividía en dos partes, y en la que correspondía a los trabajos más antiguos destacaban las instalaciones Left or right y Keep your life clean, muy representativas de las preocupaciones políticas y sociales que dominaron su arte en etapas anteriores. Left or right consiste en un número variable de punching bags –sacos de boxeo– forrados de tela roja, en cada uno de los cuales está impreso el rostro de un conocido líder político. En el caso de esta nueva versión de una pieza realizada por primera vez en 2012 aparecían los de Donald Trump, Nicolás Maduro, Mahmoud Ahmadinejad y Robert Mugabe. La idea era la misma de la versión original: incitar al espectador a liberarse del odio o el dolor que causan estos personajes golpeando sus imágenes. Aunque el artista tal vez preferiría que lo hicieran no con los puños sino con la mente, como lo sugiere el hecho de que junto a esta pieza había dispuesto una escultura titulada Juegos de mente, que consistía en unos guantes de boxeo que en vez de puños tienen cerebros humanos. Guantes que no están hechos para golpear los cuerpos sino impactar el pensamiento.

El escepticismo radical de Antuán Rodríguez hacia la política y sus líderes –sin que le importen que sean de izquierda o de derecha– se expresa también en Keep your life clean, una pieza compuesta por una serie de trapeadores –realizados en colaboración con la empresa ABCO Cleaning Products de Miami, que promete comercializarlos–, en cada uno de los cuales está igualmente impreso el rostro de algún líder político. La intención de esta obra implica, sin embargo, un matiz con respecto a Left or right, porque ella no invita tanto a liberarse de tendencias agresivas como a limpiar el rastro de suciedad que se supone que la acción de los líderes políticos deja en nuestras vidas.

Las ideas de liberación y de limpieza –que remiten en estas y otras obras de Antuán Rodríguez a la catarsis aristotélica– son evidentemente los antecedentes de las ideas que dominan sus obras más recientes: las de sanación y la de renacimiento espiritual. La segunda parte de esta exposición ofrecía una excelente oportunidad de comprobarlo. El conjunto se agrupaba bajo el título genérico de Códigos humanos y reunía fotografía, una pintura, dos esculturas, una videoproyección con su correspondiente banda sonora y una tabla de equivalencias. Todas ellas presididas –con la excepción de la tabla, obviamente– por la figura de los círculos concéntricos, la figura elegida por Antuán Rodríguez para poner a la geometría al servicio de la representación de esa “otra dimensión” en la que tendrá lugar la clase de “renacimiento de la humanidad” que él encuentra absolutamente necesario para que el hombre recupere sus vínculos perdidos consigo mismo y con la naturaleza.

Él reconoce al colombiano Santiago Rojas, “maestro en geometrías sagradas”, como quien le ha guiado en las búsquedas que le han permitido descubrir que los círculos concéntricos son curativos y redentores y que pueden ser tanto incitaciones a la meditación como poderosos medios de comunicación esotérica. Están, de hecho, tallados en Infinity, que es tanto una pieza de bronce de pequeño formato como el modelo a escala de una escultura destinada a parques y a plazas, donde habrá de inducir a la meditación a paseantes y transeúntes. Y tanto ella como la fotografía impresa en aluminio Harvest Cycle y la pintura Into the other dimension son también medios de comunicación, por medio de los cuales Antuán Rodríguez pretende un mensaje de armonía universal centrado en el corazón, en vez del cerebro, y en la invitación a conectar con los cinco elementos constitutivos del cosmos que –según Antuán Rodríguez y cierta tradición esotérica– son la tierra, el agua, el fuego, el viento y el vacío. El mensaje, sin embargo, no es evidente de su yo porque no está enunciado en ningún idioma conocido ni en imágenes alegóricas sino en un lenguaje de signos. Más precisamente: en el código binario utilizado por la NASA en sus proyectos de comunicación espacial, con la esperanza de que su universalidad facilite su desciframiento por los habitantes de mundos muy remotos. La tabla que mencioné antes es en realidad un glosario que recoge la traducción en términos de dicho código de expresiones como "Ser humano", "Cuatro puntos cardinales" o "Los cinco anillos".

CARLOS JIMÉNEZ

Antuán Rodríguez, por Carlos Jiménez | artnexus