Bajo el títuloThe Water Trilogy 1: Ichárhuta: Autodefensión Approximante Vibrante Retroflexe, el artista mexicano Abraham Cruzvillegas rinde un sentido homenaje al acervo natural, cultural e histórico del estado de Michoacán.
El artista instala en los espacios de Galería Chantal Crousel, en la ciudad de París, un conjunto de propuestas en torno al grave problema que representan para un michoacano la contaminación y reducción de su principal motor y centro: el lago de Pátzcuaro, y con ello, la desaparición de las especies que en él habitan, así como el fin de diferentes prácticas culturales como la pesca artesanal que ancestralmente se ha realizado en sus aguas.

Abraham Cruzvillegas, fiel a su agudo sentido por compendiar y atesorar elementos dispersos y otorgarles un nuevo escenario, establece una gramática empapada de nuevas connotaciones, escenificando un mensaje de alerta ante la inminente pérdida de los principales valores naturales y culturales del estado de Michoacán, “lugar de los pescadores”, según la etimología náhuatl. Michoacán, como denominaron Aztecas y Mexicas a este fértil territorio en el occidente de México, en el que majestuosos lagos eran rodeados de copiosos bosques de pino.
Valiéndose de diferentes íconos ligados históricamente al ejercicio de la pesca y la vida en torno al lago, el artista pone de relieve un profundo acto de denuncia y clamor altísono por la recuperación de los valores perdidos.
Sendas instalaciones audiovisuales hacen de la música un certero canal que permite expresar en falsete, y desde la improvisación de coplas y violines, el contundente mensaje que interpreta un tradicional trío huasteco. Una canción desesperada narra la inminente desaparición de la vida en el lago en la voz de la salamandra axolotl (achoque o ajolote), a punto de ser devorada por un pez blanco. Ambas especies endémicas, únicas del lago de Pátzcuaro, que lamentablemente hoy corren el riesgo de desaparecer.
Centro y sentido de esta cultura, el michín o pescado enarbola sobre una verde colina el glifo de Michoacán. Desdichadamente, el pescado blanco, que alimentó por siglos las comunidades asentadas en la región, ha sido desplazado por especies exóticas introducidas en dicho lago, alterando su equilibrio natural.
El artista pone en órbita el universo cultural michoacano en torno al eje central de la muestra, una instalación en la que se puede apreciar una Ichárhuta, canoa excavada de una sola pieza de madera de pino, especialmente utilizada para la actividad pesquera. Dicha embarcación queda suspendida a 49 metros del suelo de la sala, cifra correspondiente a la impresionante cantidad de metros que ha mermado la masa del lago en poco más de una década.
Cruzvillegas declara su intención de difundir la repercusión de la actividad humana en su entorno y cómo la misma genera un contenido palpable y altamente simbólico. Se pone de relieve cómo el delicado equilibrio natural puede quedar en suspenso, literalmente, dependiendo de las acciones y la conciencia que al respecto se genere.
El lago de Pátzcuaro, situado a gran altitud, alberga un importante asentamiento de restos arqueológicos, naturales y culturales. Su degradación es consecuencia directa del recalentamiento global, la deforestación de los bosques aledaños, el incremento de la población asentada en la zona, unidos a altos índices de contaminación, con lo cual no solo se perjudica la vida allí establecida, sino también sus tradiciones.
Abraham Cruzvillegas propone la reconstrucción desde los vestigios que hicieron enorme esta región: danzas, rituales, la dinámica de colaboración comunitaria, pero sobre todo la pesca, que da origen al gentilicio del michoacano, desplegada sobre sus aguas con las emblemáticas “nasas mariposa” (guaromútacua). Esta práctica es reproducida sobre el facsímil amplificado de un billete de cincuenta pesos como parte de la muestra y como fantástica hoja de sala.
Redes y chinchorros de pesca son instalados en los espacios de la galería dando cuenta de la fragilidad que representa su existencia.
En las paredes de la sala han sido fijadas con un machete y una hoz –fragmentos de memoria– postales en blanco y negro de la sobre explotada región, intervenidas por el artista, quien dibuja sobre ellas la peculiar salamandra, también condenada a desvanecerse.
Por último, el artista hace eco de esta situación específica, que tristemente es replicada en tantos otros lagos y ríos del planeta, cuyas aguas condensan el drama de la degradación. Para combatir este mal se requiere autoconstruir consciencia: todos somos responsables de defender lo nuestro.
The Water Trilogy 1: Ichárhuta: Autodefensión Approximante Vibrante Retroflexe es la primera parte de una trilogía de exposiciones. La segunda tuvo lugar en la Fondation d’entreprise Hermès, en Tokio (abril de 2017), y la tercera tendrá lugar en el Museum Boijmans Van Beuningen en Róterdam (octubre de 2017).
ELISA RODRÍGUEZ CAMPO
