En 1999 se presentó la exposición y apareció el libro Women, realizado por Annie Leibovitz en colaboración con su pareja, la escritora Susan Sontag. Esta última, quien murió en 2004, dijo entonces que estas imágenes –estos retratos– usurpaban el lugar que tenían las mujeres como estereotipo (el eterno femenino visto desde una perspectiva cultural machista) para indagar y mostrar la identidad femenina –tal cual es– de fines del siglo pasado. Cuando Annie Leibovitz, quien ha documentado a lo largo de su carrera los rostros de mujeres y hombres que han destacado en los medios por sus luchas políticas, su trabajo artístico o su explotación mediática, fue invitada por el banco suizo UBS para que realizara una nueva exposición, ella propuso que se hiciera una continuación de ese proyecto. Esto le sirvió para seguir el proyecto y hacer una revisión de su obra, que es también una revisión de la actualidad en los últimos quince años. En esta actualización destacan los retratos de las activistas Malala Yousafzai y Aung San Suu Kyi, la primatóloga Jane Goodall, la medallista olímpica Caitlyn Jenner, las cantantes Taylor Swift y Adele, y la documentalista Laura Poitras, entre otras. Además, están previstos para este work-in-progress (en el que se suma su trabajo como fotógrafa de celebridades de la lucha política, la afirmación de género y la vocación de archivo) los retratos de la artista Marina Abramovic y la canciller Angela Merkel, y, según declaró en Ciudad de México, donde fue inaugurada esta exposición itinerante el pasado 8 de julio, hará los retratos de la escritora Elena Poniatowska y la activista por los derechos de las mujeres Andrea Medina Rosas. Toda revisión de la obra de Annie Leibovitz, sea temática, como en este caso, o no, supone una lista de nombres. Sea una lista u otra, los retratos realizados por la fotógrafa, la producción que requieren y los medios que los muestran (o explotan sus modelos) no dejan de formar constelaciones en las que, desde lo inmediato pero también con una distancia histórica, capta el clima social, cultural y político desde una mirada hegemónica –que tiene a Nueva York como centro del universo– que sobrepasa las obras –o el trabajo– que le son comisionadas. Ser modelo para un retrato de Annie Leibovitz se ha convertido en un privilegio (y a veces, una prerrogativa) en el que se pasa a formar parte de un catálogo y un archivo que, a la vez, es un cuadro de honor. Annie Leibovitz no reniega de su celebridad, o de la celebridad de sus celebridades, y ha buscado despertar con esta exposición una conciencia sobre el verdadero lugar que tiene la mujer en el mundo contemporáneo, en un intento por ir más allá de las buenas intenciones y las declaraciones a los medios. Al respecto de su oficio, ha confesado que sus modelos se han mostrado renuentes a que se les tome su fotografía (lo que resulta paradójico en un mundo en el que se ha generalizado el autorretrato cándido frente a tal o cual monumento o celebridad). Jane Goodall le dio ocho minutos para hacer su retrato y le dijo que preferiría ir al dentista que posar ante la cámara. "Women, New Portaits" de Annie Leibovitz se expone en Casa Modelo / Proyecto Público Prim desde el 8 de julio hasta el 31 de julio de 2016.