Desde el 22 de junio del 2021 hasta el 2 de mayo del 2022, se puede visitar la exposición “Vivian Suter” en el Palacio de Velázquez (Madrid, España).
Vivian Suter (Buenos Aires, 1949), durante su trayectoria artística, se ha mantenido cercana a la escena artística de Basilea, ciudad donde vivió entre 1962 y 1982, hasta que estableció su residencia permanente en plena selva guatemalteca, tras un viaje en solitario por las ruinas de Mesoamérica. En su estudio, situado en Panajachel, sobre el terreno de una antigua plantación cafetera junto al lago Atitlán, la obra de Suter ha evolucionado hacia un intercambio cada vez más estrecho con el entorno natural, plasmado en lienzos sin marco, en profunda continuidad con el paisaje tropical de los alrededores de su taller.
Esta relación se vuelve más orgánica y procesual tras las tormentas tropicales Stan, en 2005, y Agatha, en 2010: muchos de sus lienzos quedan parcialmente anegados en el fango, generando series pictóricas terminadas por el carácter azaroso de la naturaleza. A partir de ese momento, la naturaleza intervendrá casi como coautora de sus obras, que transitan entre la introspección del interior de su estudio y el exterior, donde se impregnan del viento, la lluvia, el barro, de pequeños organismos del entorno selvático, se cuelan motas de polvo o se imprimen las huellas de las patas de sus perros. En este sentido, su obra “tiene mucho de autobiografía, pero en el sentido de la vida, y refleja su relación con la naturaleza”, asegura Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía.
Cada lienzo mantiene su propia autonomía como obra de arte, pero permanece también en estrecha conexión con el resto de las piezas, en una suerte de ecosistema evocador de experiencias climáticas, sensoriales y emotivas. En este sentido, las telas de Suter cuelgan, sin bastidor, en instalaciones que buscan una relación inmediata con el espacio arquitectónico y natural, y al mismo tiempo remiten inevitablemente al entorno en que fueron creadas.