Homenaje2 de enero de 2014

Un tributo a Marta Traba

A 30 años de su muerte, Marta Traba (Buenos Aires, 1923-Madrid, 1983) fue recordada en el marco del VII Congreso Internacional de Teoría e Historia de las Artes -XV Jornadas CAIA; "Las redes del arte: intercambios, procesos y trayectos en la circulación de las imágenes", organizado por el Centro Argentino de Investigadores de Arte en Buenos Aires. La mesa sobre "Marta Traba: Homenaje 30 años" fue coordinada por María Amalia García, con la participación de Alessandro Armato, Andrea Giunta, Fabiana Serviddio y esta cronista, autora de una biografía de Marta Traba.

Se sabe, Traba falleció en el accidente de avión (de Avianca) en el que murieron también, en noviembre de 1983, el escritor Jorge Ibargüengoitia, el escritor y crítico Ángel Rama (marido de MT) y el escritor Manuel Scorza, entre 180 personas. El escritor mexicano José Emilio Pacheco, resumió el sentimiento de muchos cuando escribió: "despidámonos de Ángel Rama, Jorge Ibargüengoitia, Manuel Scorza y Marta Traba. Si los muertos pudieran escuchar lo que los vivos dicen, sabrían los cuatro que sus obras y su memoria nos acompañarán mientras estemos sobre esta tierra, que es más pobre y es más triste sin ellos".

Ante un auditorio repleto de jóvenes estudiantes se repasaron distintos aspectos de la vida y obra de Marta Traba -una de las fundadoras de esta revista-, quien siempre concibió a Latinoamérica como un todo y durante casi 40 años dedicó sus mejores esfuerzos a las artes y las letras de la región. Escribió siete novelas, un volumen de poesía y dos de cuentos. Publicó 22 libros de crítica e historia del arte y más de mil textos periodísticos y de ensayos que giran en torno a las artes visuales.

Mujer notable por muchas razones, incluso por su temprana comprensión de la importancia de los medios de comunicación -ya a partir de 1955 fue conductora de programas de historia de arte por radio y televisión, tanto al principio como al final de su fecunda carrera-, Marta enseñó cursos regulares y seminarios de Historia del arte en más de 25 universidades del continente. Fundó un museo y una revista. Abrió una galería y una librería. Múltiples viajes, amores varios, pleitos de proporciones legendarias, actitudes políticas, condimentaron su complicada vida privada. Hija de su época, la historia de Marta fue también la de miles intelectuales latinoamericanos desplazados de sus lugares de origen.

Resultó sorprendente el grado de interés que suscitó el homenaje entre los investigadores, muchos de los cuales no habían nacido cuando falleció la crítica y escritora. Mientras que Armato discutió la relación entre Traba y José Gómez Sicre -crítico cubano, director y fundador del Museo de Arte de las Américas (OEA)-, Serviddio relató el trabajo de Marta en la reorganización de ese mismo museo (Arte de América latina, 1900-1980, Washington D.C., BID, 1994) y Giunta expuso algunos aspectos del relevamiento del arte hecho en América latina que realizara Marta en su vigente libro Dos décadas vulnerables en las Artes plásticas latinoamericanas, 1950/1970 (1973).

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