Los libros, como la vida, están hechos de tiempo. Lo intuimos al transitar por las sintaxis donde las palabras adquieren un orden, al experimentar el ritmo lento o trepidante de la lectura, vivir la extensión de las historias en el interior de los relatos, saber de los días laboriosos del escritor y la duración de los textos en el alma de los lectores. Un minuto con las artes reúne todas estas propiedades y experiencias, además de ser un rizoma donde conviven, enmarañados, la radio, redes sociales y el mundo editorial.
Susana Benko, crítica de arte e investigadora; Rafael Castillo Zapata, escritor y profesor; Álvaro Mata, profesor y editor; y Humberto Ortiz, filósofo y profesor nos ofrecen un recorrido por las artes (plásticas, escénicas, musicales, literarias y arquitectónicas) que el prologuista (Antonio López Ortega, escritor y editor) llama Contra el olvido. Ellos, siguiendo la intensa brevedad del minuto de transmisión en la radio, recorren los pasillos de la cultura universal y nacional. Apelando a la investigación, la memoria y el buen gusto, disertan sobre Marcel Duchamp, Elías Crespín, Honoré de Balzac y Erik Satie, El Nuevo Circo de Caracas, la iglesia de San Vital de Ravena y el Cementerio de los hijos de Dios. La inspiración poética, El beso de Constantin Brâncuși y la belleza en Leonardo, entre muchos otros temas. No se trata de píldoras o síntesis, esto es muy importante. Son, en todo caso, lo que Deleuze y Guattari llamaron “haecceidades”. ¿Qué quiere decir esto? Pues que el libro está compuesto por textos que son grados de intensidad: más o menos radio, más o menos literatura, más o menos redes, más o menos historia. De ahí su belleza y el seductor estilo híbrido que los caracteriza.
Al adentrarnos en las páginas y textos de semejante artefacto cultural atravesamos múltiples dimensiones. Tenemos la sensación de estar participando de diversas formas de relacionarnos con un tema, una historia y algunas anécdotas que, curiosamente, están unidas a nuestra vida y experiencias actuales. No importa cuán antiguas sean o si se refieren a geografías lejanas. Todo lo escrito ahí nos conduce a otros mundos sin necesidad de abandonar el nuestro. Esto ocurre por esa atinada relación entre la brevedad y lo universal, el formato de los medios de comunicación de masas y el arte. Aquí se manifiestan los entornos culturales y de experiencia propios de la mitología de la era eléctrica, los cuales llevaron a Marshall McLuhan a afirmar: “El medio es el mensaje”. También, esa poética a medio camino entre el sueño y la vida consciente de Federico García Lorca: “Quiero dormir un rato, / un rato, un minuto, un siglo; / pero que todos sepan que no he muerto”.
También, es indispensable resaltar que se trata de una extraordinaria pieza de diseño. Fue concebido por VACA, estudio de Gabriela Fontanillas y Álvaro Sotillo, con la asistencia de Eddy Reinoso. Su formato, el logo, la tipografía y las variaciones de color nos recuerdan siempre que el tiempo está ahí. Tiene un dejo panfletario con cierto guiño a manual de urgencias: es portable y preciso. Su tamaño, claridad y disposición hacia una lectura eficiente están conectados a la energía de la urbe, la velocidad de los medios y las voces de todas las historias entretejidas en las palabras.
Lo expuesto hasta aquí nos permite afirmar que este libro lo define el refinamiento. Algo cada vez más extraño en la cultura voraz de nuestro siglo. Tiene una intrépida exquisitez que no pide distancia ni pretende hablarles a pequeños círculos de entendidos. Al contrario, sus autores están motivados por el entusiasmo por una cultura abierta al mundo y conectada con la vida cotidiana de las personas. El éxito de Un minuto con las artes reside en esa combinación sutil entre la brevedad de los medios radioeléctricos y digitales con la buena pluma, la investigación y la inteligencia.
Los 120 textos reunidos en este bello Tomo I son también la promesa de lo que está por venir en las próximas ediciones: más cultura, más diseño y más historias apasionantes. Con el tiempo tendremos una colección que, sin duda, llegará a convertirse en uno de los fetiches más preciados de nuestras bibliotecas.
Humberto Valdivieso
Investigador, crítico de arte, profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, Caracas.