Exposición Individual9 de junio de 2010

Spherescent

Bajo el sugerente título de Spherescent, Félix Larreta nos deleito con un espectáculo luminoso magnifico durante Art Basel Miami Beach. Larreta, argentino que comparte residencia entre Barcelona y Berlín, se ha propuesto como búsqueda creativa, la controvertida empresa que significa desentrañar el cosmos desde el abstracto entramado del mundo binario. Larreta tiene un bagaje en música electrónica lo cual le permite abordar este complejo tema desde una perspectiva enteramente diferente, en medio de un universo donde inteligencia artificial, arte óptico y avatar van mano a mano. Spherescent, como bien su nombre sugiere, es una esfera luminiscente cuya apariencia siempre cambiante pareciera obnubilar al espectador cautivado por la sensación de un diálogo antiquísimo, más allá de cualquier barrera impuesta a lo largo de la historia por el artificio del logos o la construcción de la historia. La instalación ¿en su parte visible- ocupa una sala de pequeñas dimensiones cuyo vano de acceso está cubierto por una cortina negra que garantiza la total oscuridad dentro del recinto. El espectador deberá franquear el umbral a tientas: la diferencia de luz nos deja casi a ciegas. Dentro, la única fuente de luz proviene de enigmática esfera, que nos interpele. El diálogo con Spherescent es abierto y frontal, casi a niveles tan elementales y certeros como el latido ¿esa pulsación interna que cimbra nuestra existencia. Sin embargo, sus creadores nos han regalado el juego íntimo que nos permite ¿una vez a solas con la esfera- desinhibirnos. Larreta juega con el tempo como elemento básico de articulación mientras que, desde el punto de vista visual, el sofisticado sistema es alimentado de motivos abstractos y patrones de color asociados a significaciones culturales específicas. De hecho, durante su presentación en Paris, Spherescent estuvo precedido de un sopesado estudio cromático de los vitrales de la catedral de Chartres, de modo que la temperatura y calidad cromática que alimentaba la instalación, respondían al repertorio del ciudadano francés haciendo mucho más cercano el diálogo deviniendo la esfera un elemento familiar. Del otro lado del vidrio desde el cual el espectador experimenta esta vivencia cuasi ancestral y cósmica, Larreta, cual demiurgo, alimenta el programa que da vida a Spherescent. Inspirado por la noción de armonía sónica tan cara al universo de Gustav Holst, el artista se apoya en la disonancia y sonoridades no cotidianas que van dibujando ondas sinusoidales que determinan el desarrollo en el tiempo de esta sui generis escultura óptica. El sistema artificial es retroalimentado a su vez por el espectador cuyos movimientos son captados por sensores que reintroducen nuevos datos en sistema, concebido como un programa abierto que muta y se enriquece en esa relación dialógica que significa la interacción de la esfera y el espectador. Desde el punto de vista conceptual, Spherescent implica una conversación de magnitudes ontológicas en la que el hombre, ante el universo, Dios, o sí mismo, se desnuda de todo lastre para descubrirse a sí mismo. La enigmática esfera se erige una suerte de oráculo cuya significancia se instala desde el nivel ínfimo a la macro escala: ahí donde el universo se hace diverso. Desde el punto de vista formal, destaca la cautivante sinuosidad de los motivos generados por computadora en tiempo real y la sonoridad que socaba allá en lo profundo, resortes internos. Desde otra perspectiva, Spherescent es la alegoría al mundo virtual que se instala cada vez más como parte de nuestro cotidiano. Herencia del Neo-geo y el mundo virtual, la escultura óptica de Félix Larreta podría calificarse de sinfonía cósmica. Esta suerte de homenaje a Holts nos habla desde la penumbra, desde su lenguaje universal y suficiente de la interconexión que -en tanto elemento clave- procura la armonía necesaria al universo en el cual estamos inmersos con cada uno de nuestros actos más insignificantes e, incluso, la ...
Spherescent | artnexus