Tras un prolongado trabajo investigativo y policial por parte de las autoridades alemanas e israelíes, se desmanteló el mes pasado toda una red de falsificación de arte en Europa, que ha resultado en la captura de 24 personas sospechosas de estafa por realizar falsos avalúos, expedir certificados de autenticidad ficticios y lavado de divisas. Se acusa a la banda de ser responsable de la falsificación e inserción audaz en el mercado oficial, de al menos 400 obras de arte falsas de reconocidos artistas rusos como Malevich y Kandisnky.
Tras una redada masiva en docenas de predios en Israel, Chipre, Suiza y España, se logró evidenciar la red y determinar que la estafa asciende a más de $2.6 millones de euros, que es la cifra de venta de apenas dos de las obras maestras que logró comercializar una reconocida galería alemana. Además se confiscaron más de 1,000 obras cuya autenticidad y procedencia están en proceso de establecerse.
La reportera Roni Zinger investigó a fondo el caso hasta dar con Yitzhak Zarug, dealer de arte israelí, de 66 años de edad, quien residía en los suburbios de Tel Aviv y fue arrestado en Alemania el pasado mes de junio en la operación antes mencionada. Las autoridades le seguían la pista a una banda que se rumoraba tenía en su poder el mapa para encontrar un "tesoro" compuesto por oro fundido en lingotes de joyería de las víctimas del holocausto que presuntamente había sido enterrado durante la segunda guerra mundial en territorio alemán. Detectives alemanes los encontraron cavando en un predio de Munich pero tras ser sometidos a un breve interrogatorio fueron dejados en libertad sin cargos en su contra. No obstante la policía israelí continuo haciéndoles seguimiento secreto hasta dar con Yitzhak Zarig. Fue arrestado en su apartamento de Wiesbaden, Alemania donde confiscaron varias obras falsas.
En su cacería por las obras falsas, Zinger visitó varias galerías y mercados de pulgas en Jaffa y Tel Aviv. Los galeristas habían estado envueltos en recientes procesos legales por falsificación entre los cuales se destacaba el caso de un Chagall y según el periódico Haaretz, Zarug había estado conectado con todos y cada uno de estos procesos. Se afirma que es un personaje de una enorme elocuencia y capacidad de persuasión hasta el punto de convencer a sus allegados de que era un espía operativo del Mossad.