Todos estuvimos sorprendidos cuando nos enteramos del fallecimiento de Rogelio Polesello, joven aún, alegre por naturaleza, su trabajo –inquisidor y denodado- intensificó siempre su profunda alegría de vivir. Se graduó en 1958 como profesor de grabado, dibujo e ilustración. Artista precoz, hizo su primera muestra ya en 1959 (Galería Peuser) y no mucho tiempo después estaba ya exponiendo en la Pan American Union en Washington, carrera internacional que continuaría en Caracas, Bogotá, México, en el Center for Interamerican Relations en New York, Tokyo, Barcelona, Alemania, Suiza, Inglaterra, Yugoslavia e incontables lugares que fueron hitos de una actividad infatigable desplegada en una producción –siempre deslumbrante- de pinturas sobre papel y sobre tela e inimaginables obras realizadas en acrílico tallado. Ganó con la misma naturalidad los premios que conectaban arte e industria como el Salón Hisisa de arte aplicado a la industria textil (1967) u Objetos útiles e inútiles con acrílicos Paolini (1970 y 1974), como el de uno de los Diez Jóvenes Sobresalientes de 1973 dado por la Cámara Junior (Buenos Aires, 1973) o el Premio Pintura Mural para Aerolíneas Argentinas en el Aeroparque Jorge Newbery (Buenos Aires, 1981) o el que hizo para el aeropuerto de Ezeiza de 2,50 x 30 metros (2000). "Yo necesito construir un cuadro" decía, y es ese peculiar sentido del orden el que subyace en su obra donde juegan los equilibrios asimétricos, los contrastes de formas definidas con los colores difusos, las líneas luminosas con zonas oscuras o el uso de tramas logradas con pistola de aire. Hasta 1970 fue un gráfico extraordinario. Parecería que después, la aparición de sus planchas de acrílico cavadas proyectaron su imaginación hacia objetos tridimensionales coloreados o no, apoyados o pendientes del techo, seriados o únicos, en un despliegue alucinante de efectos de transparencia o multiplicación de imágenes alterando o desfigurando los contornos familiares. La luz es la gran protagonista de estas esculturas como lo es de su pintura. También comparten con ella el uso del círculo y el hexágono, el prisma, la celebración del color, las transparencias y lo iridiscente. Aldo Pellegrini ha escrito: "Frente a un pintor tan excepcionalmente dotado se piensa en la precocidad de aquellos privilegiados que han nacido con el secreto del hechizo visual del mundo. El pincel de estos seres adquiere las virtudes de la varilla del nigromante y a su conjuro nos sumergen en un espectáculo de encantamiento." Y "Pole" supo hacerlo. Con prodigioso acierto nos ha sumergido en sucesivos espectáculos de encantamiento visual.