El Centro Itaú Cultural de São Paulo presenta una retrospectiva de la artista Lygia Clark, pintora y escultora brasilera, cuya obra es considerada por algunos críticos como un presagio de la era moderna en información digital.
La exposición abierta entre el 1° de septiembre y el 11 de noviembre, ocupa tres de las salas del Instituto Itaú, y su montaje es aéreo, tal como lo requiere la obra. Varias personas intervinieron en la realización de la retrospectiva: la curaduría estuvo a cargo de Felipe Scovino y Paulo Sergio Duarte, -según un proyecto arquitectónico de Pedro Mendes da Rocha-, con la intervención del Itaú Cultural, la colaboración de la Associação Cultural O Mundo de Lygia Clark y el apoyo de Alessandra Clark, nieta de la artista.
Entre las obras presentes en la exposición se encuentran algunas de las más reconocidas pinturas, esculturas, instalaciones y objetos sensoriales: Ocupacao, Bichos, Casa do Poeta, A Casa É o Corpo, Máscaras Sensoriais. Paralelamente se llevarán a cabo seminarios y ciclos de cine con proyección de documentales como O mundo de Lygia Clark.
El universo de Lygia Clark esta presente a través de 145 de sus obras y cuatro películas de diferentes autores, caracterizadas por su interés permanente de crear una obra al servicio de la libertad del ser humano, la manifestación de su vida íntima y sus emociones y la relación entre arte y sociedad.
Nacida en Bello Horizonte, Minas Gerais, 1920, Lygya Clark se convierte en artista en 1947 en Rio de Janeiro, siendo alumna del arquitecto paisajista Roberto Burle Marx. Entre 1950 y 1952 estudia en París con Fernand Léger y Isaac Dobrinsky. A su regreso a Rio en1953, funda junto con Hèlio Oiticica, Lygia Pape y Abraham Palatnik, entre otros, el movimiento artístico Grupo Frente. Por su pintura monocromática, sus esculturas neoconcretas y sus instalaciones, es considerada como una de las principales figuras del Grupo Neoconcreto fundado en 1959.
Los neoconcretas tenían como objetivo crear un arte mundial, moderno, que se opusiera al estilo provinciano, muy popular en el Brasil de entonces. Un arte intuitivo, sin embargo subjetivo y expresivo. Como cofundadora del movimiento Neoconcreto, Clark creía que el arte debe ser orgánico y por lo tanto el público debe interactuar con la obra del artista. Este concepto estuvo siempre presente en su obra, especialmente en la de los últimos años, en donde usaba el arte como un experimento sensorial de terapia grupal, convirtiendo sus creaciones en experiencias vivas de sanación.
En 1960 recibió el Premio Internacional Guggenheim en Nueva York, uno de muchos reconocimientos. Entre 1970 y 1975 vive y trabaja en París, donde es profesora de la Sorbona. En 1976 vuelve a Río de Janeiro, donde fallece en 1988.
Su obra ha sido mostrada en museos, bienales y galerías alrededor del mundo desde 1959 hasta hoy, en espacios como: Bienal de Sao Paulo, Bienal de Venecia, Documenta, Kassel (Alemania), Museum of Contemporary Art(Los Angeles), Guggenheim Museum (Nueva York), Barbican (Londres), Centre Pompidou (París).

