El pasado 23 de febrero de 2013, una Casa de Subastas de la ciudad de Miami pretendía subastar un mural del artista británico Bansky.
La obra se avaluó en más de medio millón de dólares y ya tenía varios interesados en su compra. Fue retirada por la Casa debido a diversos cuestionamientos y críticas sobre la forma de adquisición de la misma.
El mural fue concebido en 2012, en un área de Londres (Turnpike Lake), y hacía parte de la pared de un negocio local.
El niño con una máquina de coser, recreando la fabricación de la bandera del Union Jack, fue cubierto por una tela y repentinamente fue sustraído de la pared.
Los propietarios del edificio expresaron que en ningún momento autorizaron la remoción del mural. Fueron ellos mismos junto a la comunidad quienes empezaron una campaña en contra del "robo" de la obra, campaña que tuvo difusión en medios impresos y televisivos.
Personas aledañas al lugar donde se concibió el mural, expresan que la pieza hace parte del patrimonio de la ciudad, razón por la que no debería ser extraída y privatizada para un beneficio único.
¿Podríamos obtener alguna similitud entre la persona que tomó el mural de Bansky y una persona que roba una pintura de algún museo cuya colección hace parte del patrimonio cultural de la ciudad?