La gran noticia de la temporada para las subastas de arte latinoamericano fue que Phillips de Pury and Co. llevó a cabo su primera subasta de arte latinoamericano en Nueva York el pasado 3 de octubre y fue un punto de partida exitoso que marcó un auspicioso comienzo para Phillips de Pury en el campo del arte latinoamericano moderno y contemporáneo. La subasta no solo incluyó pintura y escultura sino que fue también una excelente oportunidad para adquirir obras en todas las áreas de este campo: la fotografía, clásica y contemporánea, estuvo muy bien representada con obras de clásicos como Manuel Álvarez Bravo y Tina Modotti, hasta figuras más contemporáneas como Flor Garduño y Luis González Palma. También incluyó toda una sección dedicada a ediciones a las que les fue particularmente bien. Y, lo más importante, esta fue la primera subasta en Nueva York que también incorporó diseño de la región y ofreció excelentes muebles, un campo de interés en expansión en el mercado internacional, que antes había sido presentado con éxito por subastas de diseño moderno y contemporáneo en Phillips. Nombres famosos como los hermanos Fernando y Humberto Campana estuvieron bien representados con varias piezas del estilo propio de estos diseñadores, pero hubo también grandes creaciones de Joaquín Tenreiro y Sergio Rodrigues, Óscar Niemeyer y José Zanine Caldas. El buen gusto y el refinamiento de la selección fueron los rasgos que marcaron un hito en esta subasta. El excelente catálogo fue muy bien diseñado y tenía detalles que eran una ganancia adicional, como una perspicaz entrevista con el artista Vik Muñiz y un ensayo sobre el coleccionismo de moda, que presentaba la glamorosa colección de Tiki Atencio en Londres. Otro ensayo interesante destacaba a Leandro Erlich, quien hacía poco había expuesto en la sección PS1 del MoMa, y había también una sección informativa sobre exposiciones de arte contemporáneo programadas para Londres, París, Nueva York y Ciudad de México. Lo más destacado de la sección de ediciones incluyó Gold in the Morning, de Alfredo Jaar, valorada en US$4.000/6.000, que se vendió en US$7.500; El Mercado de Flores, de Diego Rivera, que tenía un avalúo de US$2.000/3.000 y se vendió en US$5.625; Teatro Suite, de Guillermo Kuitca, cuyo estimado era de US$3.000/5.000 y obtuvo US$3.000; Sacred Ludovica, after Bernini, de la serie chocolate de Vik Muñiz, que tenía un estimado de US$20.000/30.000 pero se elevó a US$42.500 En la sección de muebles y diseño, una de las más exitosas de toda la subasta, Cartoon Chair, de los hermanos Campana, a la que se le había fijado un precio de US$45.000/55.000 alcanzó US$47.500, y a su Vitoria Regia stool le fue todavía mejor ya que superó los cálculos de US$8.000/12.000 y se vendió en US$21.250; otra Vitoria Regia stool, más pequeña y de color rosado también sobrepasó su estimado de US$5.000/7.000 al venderse en US$16.250. La silla Azul, de 1993, de los Campana, hecha en gran parte de cuerdas tejidas, había sido avaluada en US$3.000/4.000 y alcanzó la magnífica suma de US$10.000, y la silla Anemone, con un estimado de US$4.000/6.000 también superó estos cálculos al venderse en US$6.875. Shattering Door, (2009) de Leandro Erlich, era una escultura-instalación que llamó mucho la atención durante la exposición, lo que se tradujo en una frenética puja que llevó su estimado de US$35.000/45.000 a un nivel más alto cuando se vendió en US$52.500. A Monocromo Branco # 3 and # 4, un díptico minimalista de 2001-2002 de Adriana Varejao se le había calculado un precio de US$25.000/35.000, el cual se elevó a US$110.500 después de una reñida competencia entre varios postores telefónicos que no se daban por vencidos. Apolo 3, de Ernesto Neto, fue otro éxito nocturno cuando el estimado de US$35.000/45.000 se superó con facilidad para llegar a US$62.500. Otro escultor brasileño, Tunga, también registró un éxito al vender en US$50.000 su Exogenous Axis, de 2000, avaluado en US$40.000/50.000. Colegio...