Pintor, grabador y muralista, fue uno de los últimos exponentes de la Escuela Mexicana de Pintura, además de autor de una prolífica producción a lo largo de una trayectoria que se extendió por más de setenta años. Miembro fundador del Taller de la Gráfica Popular (1937) y del Salón de la Plástica Mexicana (1949), Raúl Anguiano plasmó, a través de un lenguaje figurativo inscrito en el realismo naturalista, el mundo campesino e indígena de México, recreando su entorno y vida cotidiana, costumbres y tradiciones, alegrías y tragedias. Entre sus óleos sobresalen algunas de las obras emblemáticas de la pintura mexicana del siglo XX, tales como El hijo muerto (1943) y La espina (1952), que pertenecen al acervo del Museo de Arte Moderno de México. Asimismo, la destreza que Anguiano tuvo para el dibujo se evidencia en los trabajos de caballete donde abordó el retrato y el desnudo femenino en su vasta y variada producción gráfica y en la ilustración de libros. Una vigorosa construcción geométrica y la reiterada exploración en la temática histórica y social, la cultura y el sentido de lo mexicano caracterizan los numerosos murales que pintó en la ciudad de México, entre los cuales figuran Represión porfirista y El fascismo destructor del hombre y la cultura, 1936, en el Centro Escolar Revolución; Sor Juana, Hidalgo y Cárdenas, 1979, en la Secretaría de Relaciones Exteriores, y Trilogía de la nacionalidad, 1988, en la Procuraduría General de la República. Entre los murales que realizó en la presente década se encuentran Preservación de la naturaleza, en la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Historia y leyenda de Coyoacán, en la Casa de la Cultura Raúl Anguiano, y La creación, en el ITESM, en la ciudad de México, así como Grandeza mexicana, en el Brower Museum of Cultural Art, Los mayas, en el Consulado General de México en Los Ángeles, y Biografía de la pintura mexicana, en el East Los Angeles College, en los Estados Unidos. Habiendo participado en más de un centenar de exposiciones individuales y en innumerables muestras colectivas nacionales e internacionales, obras suyas forman parte de colecciones privadas y de prestigiados museos de México, Estados Unidos, Italia, Bélgica, Polonia, China y Argentina. Anguiano, quien desarrolló también una importante labor docente en el ámbito de la plástica, recibió diversos reconocimientos: la Condecoración José Clemente Orozco, del Congreso de Jalisco, su estado natal, 1956; la Medalla de Oro del Salón Panamericano de Porto Alegre, Brasil, 1958; la Condecoración de la República Italiana en Grado de Comendador, 1977; el Premio Nacional de Ciencias y Artes, México, 2000, y la Medalla al Mérito Cívico Eduardo Neri, de la Cámara de Diputados de México, 2005. El año pasado se le rindió homenaje con la retrospectiva Raúl Anguiano en las artes gráficas (1915-2005), que albergó el Museo Nacional de San Carlos de la ciudad de México. Así mismo, su obra estará presente en varias exposiciones durante 2006, como la nombrada Pintura mexicana al fin de siglo, que se llevará a cabo en China.