El Premio Trabucco es organizado de manera anual por la Academia Nacional de Bellas Artes. Dedicado a diferentes especialidades, su edición 2019, inaugurada en marzo de 2020, estuvo dedicada a “Otros soportes”. Fueron diez los artistas participantes, y la obra ganadora por unanimidad fue Lugar fósil, de Florencia Levy, video filmado en varias ciudades de China, sobre la urgente cuestión de la contaminación ambiental del planeta. “A raíz de emisiones de gases de efecto invernadero, derrames de petróleo, lluvia ácida, aniquilación de animales, la economía basada en combustibles fósiles, es decir, la catástrofe y sus políticas de representación, no son anónimas”, enuncia parte del guion. Una cuidada selección de imágenes exhibe el radical compromiso de la artista respecto del progresivo daño que los seres humanos infligimos al planeta Tierra.
De manera no prevista, los conceptos de distopía y utopía generan claves de exégesis para la lectura del conjunto de obras de toda la exposición. Des/Inventario, de Cristina Piffer, es impresión serigráfica con grasa vacuna sobre papel de algodón, sobre mesas de chapa. La artista trabaja con documentos históricos, y, en este caso, se trata de restos humanos de origen indígena del siglo XIX de la Sección Antropológica del Museo de La Plata, provincia de Buenos Aires, siempre poniendo en cuestión hechos políticos del pasado.
Trinchera, de la serie Fuerza diagonal, de 2019, es la videoinstalación de Silvia Rivas, de 5’y 24’’ de duración. Toda la serie alude a la idea de Hannah Arendt, de quien fue tomado el concepto del título de su obra Entre pasado y futuro: ocho ejercicios sobre la reflexión política.
La propiedad de todo es la videoinstalación de Gabriela Golder. Dos pantallas enfrentadas dan visibilidad a dos mujeres, abuela y nieta. Sucede un diálogo entre dos generaciones en línea femenina. Se trata de una renovada comprensión del mundo desde el presente tras el espejo del pasado.
Fortuna material de Eugenia Calvo presenta un gran ropero clausurado por bandas de plancha de hierro y ventiladores detenidos. La inquietud ante el mudo encierro resulta potente y misteriosa.
Tejedor de Diego Alberti, instalación electrónica, investiga una línea entre matrices digitales y tejidos autóctonos ancestrales. Galumphing de Rubén Grau es una instalación constructiva utópica de viviendas con pallets de madera, que revisa los conceptos de libertad, trabajo manual y lenguaje; Juan Sorrentino presentó Quincha, instalación sonora efímera, un cubo pintado con sangre y cal que se resquebraja y desmorona, en resonancia con crisis sociales, económicas y políticas; Teatro científico de Pablo Lapadula es una instalación poética de piezas naturales y artificiales; y Cómo abandonar un barco de Valeria Conte Mac Donell es una instalación que investiga el límite entre lo humano y lo animal en un barco abandonado.