Investigadores de la Universidad de Tecnología de Delft (Holanda), en cooperación con la Universidad de Amberes (Bélgica) descubrieron una pintura del pintor holandés Vincent van Gogh, oculta tras su obra Parche de hierba de 1887 propiedad del Museo de Kröller-Müller (Holanda), gracias a el uso de un acelerador de partículas aplicado a un haz de rayos X sobre el cuadro el cual mide la fluorescencia de las capas de pintura, que son distintas según el elemento químico que contengan. De esta manera se consiguió registrar individualmente los átomos de plomo, mercurio y otros componentes de los pigmentos, y se lograron que las capas superiores distorsionaran menos la pintura inferior para así descubrir el retrato de una mujer. Investigaciones anteriores arrojaban datos de unos trazos sutiles de una cabeza Sin embargo no fue si no hasta cuando se adoptó esta nueva técnica donde se hizo el gran descubrimiento. Según investigaciones de la Universidad de Delft, Van Gogh solía reutilizar lienzos para volver a pintar obras diferentes. Se sospecha que un tercio de sus primeras obras contienen debajo otras pinturas.