Exposición11 de agosto de 2020· Por Elisa Rodriguez Campo

Pensar todo de nuevo - Rolf Art Gallery

“Pensar todo de nuevo” es el nombre de la primera exposición en línea lanzada por la galería Rolf Art. Se trata del proyecto de investigación comisariado por Andrea Giunta antes de la pandemia, el cual adquiere una nueva dimensión durante el confinamiento, invitándonos a reconsiderar oportunamente sus postulados.
Un impecable diseño e identidad visual y una web consistente, unidos a un eficiente aparato comunicacional desde redes sociales y conversatorios on line, hacen posible su difusión en estos momentos de contingencia, mientras gran parte del planeta se encuentra en casa.
A partir de su lanzamiento el pasado 21 de mayo y hasta el 31 de julio, el proyecto “Pensar todo de nuevo” va develando consecutivamente seis capítulos o “corredores digitales” alojados en el Rolf Art Viewing Room.
Dichos capítulos son: “Políticas del cuerpo”, “Formas que administran el cuerpo”, “Afectos", "Memorias que son presentes”, "Signos urbanos" y "Cuerpos y naturaleza".
Como punto de inflexión, encontramos el feminismo, que permite evidenciar temas que son propios de sus reclamos, los cuales emergen durante el prolongado confinamiento, tales como desigualdad, resignificación del ámbito doméstico, el aislamiento, el vínculo con la naturaleza, así como la trascendencia en los usos de la memoria y el cuerpo.
Basadas en este tejido, las obras de los artistas seleccionados provenientes de Latinoamérica y del Caribe ofrecen una multiplicidad de enfoques, reivindicaciones de orden político, social y cultural. Se trata de piezas que aun –realizadas en otros contextos– cobran vigencia y que son revisitadas para que hoy podamos “Pensar todo de nuevo”.
El capítulo I, “Políticas del cuerpo”, anuncia la urgente necesidad de pertenencia del cuerpo en el contexto de la “esfera pública”. Agrupa el repertorio de las interferencias urbanas de Graciela Sacco: un amplio registro de la serie “Bocanadas” (1993), heliografías impostadas sobre diferentes muros en Rosario (Buenos Aires). Enormes bocas abiertas, vacías, claman con un grito sordo su inconformidad en tiempos de Menem. También encontramos el registro audiovisual de Graciela Sacco, quien es invitada a París en el 2013 para reinstalar sus “Bocanadas”, esta vez en un muro exterior de la Fondation Cartier pour l” Art Contemporain, en el marco de la exposición “America Latina (1960-2013)”. Se reseña también que a partir de la muerte de Sacco, en 2017, se adquiere un compromiso con las prácticas feministas en el arte, razón por la que surge el colectivo feminista “Nosotras proponemos”, que busca dar visibilidad a las agendas del feminismo desde el cartel. El primer capítulo también incorpora un amplio registro del foto-performance de Liliana Maresca Imagen pública-altas esferas (1993), quien desnuda su cuerpo y alma en un ejercicio de denuncia política, creando enormes pancartas en las que amplía los rostros irritantes de políticos argentinos y norteamericanos que toma del diario Página 12. Alegorías del crimen y la corrupción, estos personajes son el incómodo soporte sobre el cual la artista se planta desnuda. Marcos López realiza las fotos que inmortalizan esta primera acción de Maresca. La segunda parte de la acción, registrada fotográficamente por Adrián Rocha Novoa, consistió en enclavar provisionalmente las pancartas en medio de la Reserva Ecológica de la Costanera Sur, lugar que fungió de manera irregular como vertedero. Hoy, al volver a visitar el emplazamiento de este registro, podemos constatar cómo la naturaleza respondió, adaptándose a los escombros y arropando entre ellos nuevas formas de fauna y flora.
¿No es esta increíble capacidad de adaptación una lección que la naturaleza nos ha brindado durante la cuarentena? Aire y aguas mucho más limpios nos hacen reflexionar cómo impactamos sobre la naturaleza poderosa y resiliente. Nuestro espejo.
Esta sección también aborda el registro experimental del tema “violencia” desde la performance de María Teresa Hincapié y José A. Restrepo, Intempestivas (1992), aludiendo a tensiones dentro del hogar, que lamentablemente se han incrementado durante el confinamiento; en esta sección se recontextualiza la serie Llenos de esperanza de Silvia Rivas (2001-2003), en la que pasado y futuro parecen comprimir la existencia de la performer que funge como único pilar desde la fuerza que emana de su cuerpo presente. Al repensar este video hoy, me da la impresión de ver a Silvia Rivas encerrada, registrada e incómoda dentro de una cámara de videovigilancia. Así, nos sentimos supervisados, controlados. Luchando.
La idea de la resistencia femenina desde la aparente fragilidad del cuerpo, también la encontramos en las prácticas performáticas de María José Arjona, quien en su foto-performance La belleza del animal de cuatro patas (2008) despliega tensiones entre su cuerpo, una silla y el espacio circundante. Por su parte, Joiri Miraya presenta su video Satisfecha (2012), llevándonos a repensar y digerir desde otra perspectiva el cuerpo exótico y estereotipado de una caribeña.

El capítulo II, “Formas que administran el cuerpo”, expresa de manera poética cómo los cuerpos consiguen desprenderse de una segunda piel, de una capa que de alguna manera los ha constreñido y que deviene en objeto de reflexión. Liliana Maresca es citada nuevamente con su foto-performance (1983) capturado por Marcos López.
Cabe destacar el temprano trabajo de Dalila Puzzovio, quien se muestra retratada en medio de sus contundentes Cáscaras (1963) desde las que indaga, entre tantas cosas, sobre las nociones de quiebre, ausencia o la dignificación del dolor. Cáscaras surge del cautivador simbolismo de las escayolas descartadas con las que se topa en un hospital. Estas cáscaras denotan lo “dramático” y, de cierta manera, abren la reflexión sobre aquello que resulta “liberador”.
En este punto, las cáscaras de Puzzovio constituyen el más gráfico ejemplo que aprovecho para repensar ¿por qué es inminente “Pensar todo de nuevo”?
Resulta pertinente reconocer cómo asumimos el “cuerpo político” en Latinoamérica y cómo, a partir de él, adquieren tesitura propia las prácticas artísticas en el continente. Son innegables la relevancia y particularidad que adquiere en Latinoamérica “el arte del concepto”, “el arte que sucede”, “el arte de acción” o el arte que “se propone mediáticamente” desde la segunda mitad del siglo XX.
¿Cómo podemos acercarnos a un consenso que defina nuestras prácticas artísticas, si es que tal definición existiese?
“Los conceptualismos latinoamericanos” insisten en deslastrarse de diferentes cáscaras o corazas, como metáfora –consciente o no– de la necesidad de mitigar la marca colonial y sintonizarse con el proceso de “desmaterialización” al que se dirige inequívocamente el arte desde la segunda mitad del siglo pasado.
El ímpetu de las prácticas artísticas latinoamericanas se encauza como fuerza de trabajo, creación y producción, como una manera de autodeterminación, el arte como forma de existir y hacer frente a situaciones de injusticia política y social.
Es interesante observar cómo ciertas prácticas artísticas de avanzada, desde comienzos de la década del 60, insisten en desprenderse del objeto, desbordarlo con el gesto emancipador del cuerpo, alcanzar ese momento virtuoso impregnado de potentes gestos y reclamos que apreciamos en el registro de performances y happenings reunidos en esta muestra virtual.
Pantallas de televisión, emisiones radiales, prensa, los media en general, serán nuevos canales por los que se va actualizando, de la mano de la tecnología, esa voluntad artística por emanciparse, en aras de un arte más “difundible”, accesible, ¿democrático?
Se tiende a evidenciar la presencia de los media en la cotidianidad, veremos a los artistas interactuar con televisores en sus performances (guiño propio de la década del 90), como en Intempestivas de Hincapié y Restrepo, presente en la muestra.
Recordemos también los tempranos happenings ideados para su difusión mediática (desarrollados por Marta Minujín en la década del 60) y podremos constatar la propuesta de una manera no-objetual de “consumir arte”.
Las prácticas artísticas transitan hoy –más que nunca– desde una autopista cifrada en códigos binarios. El arte es ideado, se corporiza y vuelve a desmaterializarse para fluir en el ciberespacio. “Pensar todo de nuevo” es capaz de conducirnos por pasillos virtuales y brindarnos la sensación satisfactoria de haber reflexionado ampliamente sobre lo inmediato, sobre lo que nos desconcierta hoy.
En el segundo capítulo de esta exposición, también tenemos oportunidad de escuchar a Milagros de La Torre argumentando sobre el concepto de ausencia desde su espectral serie fotográfica Colgadores (1992), y encontramos en esta sección parte de la serie Otro-Lugar de Ananké Asseff.

El capítulo III, “Afectos", se refiere a los cuerpos que transitan el limbo de la incomprensión y el reconocimiento. Agrupa la serie fotográfica de Mujeres presas (1991-1993), con las que convive Adriana Lestido. También el video de Ananké Asseff, quien esta vez corporiza el desvanecimiento del individuo en el denso tejido urbano. Adolescentes muestra cuerpos en tránsito fotografiados por Juan Travnik. Se difuminan las fronteras de lo binario, se cuestionan los opuestos complementarios ancestralmente en Ying-yang (2011) de Vivian Galban; mientras Nicola Constantino revisita la lectura canónica del cuerpo femenino que inmortaliza la historiografía masculina del arte.

El capítulo IV, "Memorias que son presentes”, constituye la razón de ser de esta muestra, recordar o “volver a pasar por el corazón” (etimológicamente). Reúne archivos de lo abyecto o lo placentero, que son revisitados para comprender su repercusión hoy. Los braceros (2018), retratos al colodión húmedo de mapuches cautivos que presenta Cristina Piffer, son heridas subyacentes que rebrotan con la aplastante persistencia del racismo en el siglo XXI. En Inventario (2018), esta artista nos muestra la cruel disección de los cuerpos de la resistencia indígena que fueron diseccionados y expuestos otrora en La Plata.
El video (Otros) Fundamentos de la artista brasileña Aline Motta narra su viaje a Nigeria, signado por el reflejo de un espejo. Se trata de la insistencia en reconocerse tres generaciones atrás. El retrato “exotizante” de la artista Elba Bairon, tomado y coloreado por Marcos López, se yuxtapone al marco frutal de un espejo ausente propuesto por ella.
El capítulo V, "Signos urbanos", abre el debate que surge en la arena pública (global) ante la oleada iconoclasta, al calor de la inconformidad que despiertan monumentos erigidos a personajes desmerecidos por muchos. En este contexto, se pone en crisis el respeto por la iconografía urbana, la caída de tantos símbolos de poder.
La muestra presenta el registro fotográfico y audiovisual de la instalación Obelisco recostado de Marta Minujín (1978), en São Paulo. Encontramos el registro fotográfico de Santiago Porter (2008) sobre la emblemática escultura de Eva Perón, que simbólicamente fue decapitada en 1955 (hoy conservada y exhibida como testigo). Esta pieza, imagen cabecera de la sección, abre un debate furiosamente actual, en el que se busca llegar a un consenso sobre los antiídolos sistemáticamente derribados alrededor del globo.
También reúne el copioso Inventario Iconoclasta de la Insurrección Chilena de Celeste Rojas Mugica (2020), en formato web.
Finalmente, el capítulo VI, "Cuerpos y naturaleza", da cuenta de la relación orgánica y sublime frecuente en los discursos feministas, que nos invita a retomar el uso que hemos hecho de los recursos naturales. María Teresa Hincapié muestra el registro fotográfico ¿Quién engendra las gotas de rocío?”(2005), implantando tres enormes árboles dentro de una iglesia en Colombia. Jackie Parisier presenta Coloide (2020), delicados fundidos humanos con el paisaje. Con Chanchobola (1998), Constantino subraya el dominio desproporcionado que el ser humano ejerce sobre el resto de los seres vivos. Finalmente, podemos ver la única fotografía que pudo conservar Florencia Levy, quien fue detenida y acusada de espionaje mientras registraba un lago artificial tóxico, otrora paisaje natural en China. Un código QR en la web de la exposición nos dirige al video que registra esta aprensión, en 2016. Queda expuesto cómo sociedades altamente vigiladas castigan el disenso, en un claro abuso de poder.
“Pensar todo de nuevo” desentraña y asocia obras que, aun emanadas en otro tiempo, desprenden un nuevo fulgor y constituyen la clave para comprender el tiempo presente en el que es preciso, como enuncia Giunta, “un nuevo reparto de los afectos y las relaciones humanas”.
Nos percatamos de los delicados filamentos que nos unen a un todo. Es el momento de replantearnos prioridades y evaluar la carrera insostenible en la que hemos estado participando como sociedad.
Se espera que en un futuro cercano la muestra pueda materializarse físicamente en el espacio de la galería.
@elisarodriguezc

Web de la exposición en español: https://www.pensartododenuevo.com/
Web de la exposición en inglés: https://en.pensartododenuevo.com
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