Hasta el 28 de febrero de 2016, la Fundación MAPFRE presenta la primera gran retrospectiva que se realiza de la obra de Paz Errázuriz, una de las fotógrafas chilenas con mayor proyección internacional, que ha representado a su país en la última Bienal de Venecia. Paz Errázuriz define así su trabajo: "Yo trabajo en series cerradas, en algunas puedo estar años. Y no siento que pertenezca a ningún grupo, pero me siento cerca de todos. Son temas donde la sociedad no pone su mirada, y pretendo dar ánimo para que la gente se atreva a mirar". La obra de Paz Errázuriz retrata la vida social contemporánea a través de personajes llenos de dignidad y de naturalidad como boxeadores, travestis, enfermos en centros psiquiátricos, personajes circenses y tanguistas. La artista se centra en entornos y personajes marginales que se sitúan más allá de lo convencional, muchas veces en lugares propios y espacios cerrados. A través de sus fotografías, la fotógrafa construye unas imágenes con personajes llenos de dignidad y de naturalidad. Ella conoce sus retratados y convive con ellos consiguiendo que al cabo de semanas de confidencias se cree el clima de confianza y respeto necesario para sacar de ellos toda su dignidad. La exposición "Paz Errázuriz" recorre cuatro décadas de trabajo de la artista chilena a través de 172 fotografías y dos videos, que se han organizado en diez grupos temáticos en los que se reúnen las diferentes series que ha realizado la artista. Agentes y espacios del devenir social se centra en sus primeros años como fotógrafa, en un contexto político complicado por la dictadura de Pinochet. En aquellos tiempos, en los que salir a la calle con una cámara podía suponer un riesgo, la artista posó su mirada en la serie Los dormidos, aquellos individuos que pasan sus días a la intemperie. En la sección Las edades de la vida (y la muerte), entre otras series, se ve la dedicada a su hijo Tomás, al que retrató una vez al mes entre julio de 1986 y diciembre de 1990, que se presenta en forma de video, bajo el título Un cierto tiempo. Reclusión y Lucha y resistencia abordan la privación de libertad de los años de dictadura. Paz Errázuriz aborda, por un lado, a personas confinadas (en psiquiátricos, por ejemplo), los lazos humanos basados en el cariño y la ternura, y, por otro lado, la lucha a favor de los derechos humanos, especialmente la del colectivo "Mujeres por la vida". La prostitución, femenina y masculina es el eje de El sexo, instrumento de supervivencia, apartado en el que Errázuriz retrata a trabajadores sexuales, centrándose especialmente en un grupo de hombres que se travestían y prostituían en burdeles de Santiago y Talca, seguimiento que cristalizó en su famosa serie La manzana de Adán. Impedimentos de la mirada aborda dos series centradas en la ceguera y la acromatopsia, enfermedad congénita por la que la realidad es percibida en blanco y negro, el mismo blanco y negro que inunda la mayoría de los trabajos de Errázuriz. La desaparición de una etnia nos adentra en la cotidianidad de una comunidad envejecida que vive entre canales de la pesca de la cholga (molusco) y de la confección de cestos hechos con junquillos. Fortaleza y debilidad y El circo confrontan dos mundos. Por un lado, ese universo supuestamente viril del boxeo, que Errázuriz consigue retratar en su faceta más vulnerable; por el otro, la iconografía circense, alejada de cualquier...