Obituario1 de mayo de 2014

Oswaldo Vigas

Murió un coloso. Debo decir que ésta es la imagen que retengo del gran Oswaldo Vigas. Tenía 88 años que a decir verdad fueron vividos con fortaleza y voluntad creativa envidiables. Ciertamente sus últimos años los vivió esquivando la muerte, haciéndole piruetas a las enfermedades porque hasta en sus momentos críticos y agudos, Oswaldo salía invencible. De estas experiencias límite, sacaba lo mejor de sí escribiendo sus poemas o dibujando los bocetos que prefigurarían su siguiente serie de damiselas, brujas o curanderas. No dejó nunca de pintar. Oswaldo era un coloso porque durante toda su vida hizo de la adversidad el impulso para su creación. De joven tuvo decisiones firmes. Sus primeras obras datan de mediados de los años cuarenta. Se graduó de médico pero decidió ser artista. Adversó la dictadura de Marcos Pérez Jiménez lo que tuvo consecuencias inmediatas como abandonar sus estudios de Medicina en Mérida y culminarlos en Caracas. Muy joven aún, gana el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1952 con su Gran Bruja. En ese entonces su obra presenta una identidad que lo caracteriza reconocida hasta hoy día en la historia del arte venezolano: es cuando concibe precisamente su serie de Brujas que define una constante temática en su obra. Las mujeres en la vida de Vigas son sus aliadas, compañeras, figuras amantes y amadas. Para él la figura femenina es una presencia mítica y es una imagen telúrica que habla de la tierra, del sentido de pertenencia a esta tierra y es lo que hace que su pintura tenga ese sentir plenamente americanista. En ese año, 1952 sale rumbo a París donde se inscribe en los cursos de Historia del arte en la Universidad de la Sorbona. En esa ciudad, continúa el camino iniciado en Venezuela y trabaja paralelamente en proyectos de gran envergadura como los murales que participarían poco después en el proyecto de Síntesis de las Artes Mayores de la Ciudad Universitaria del arquitecto Carlos Raúl Villanueva, hoy día Patrimonio de la Humanidad. Tenía tal espíritu de independencia que el devenir de su obra se fue consolidando a partir de sus exploraciones particulares. Y fue este espíritu, tal vez rebelde y a la vez autónomo, el que hiciera que su obra tuviera tal trascendencia. En este período, la figuración de Vigas presenta rasgos constructivos, alejados de la expresividad que lo caracteriza. Las figuras se abstraen (sin perder su condición mineral, vegetal y animal) pero se integran a una estructura compositiva dada. Conforma esta etapa, tal vez, uno de los momentos menos conocidos en la evolución de su trabajo y es de gran importancia (recientemente la Galería Ascaso realizó una muestra sobre la etapa constructiva de Vigas, curada por Bélgica Rodríguez, exposición que acaba de ser premiada por AICA-Venezuela como mejor muestra individual del año 2013). 1957 fue un año de rupturas. Se agudiza la crisis política en Venezuela. Oswaldo asume una posición tajante cuando participa en la redacción del Manifiesto de los intelectuales contra la dictadura pero también cambia radicalmente sus procedimientos pictóricos. El apego a la tierra, la vuelta a sus orígenes, se expresan a través de obras de carácter informal, abstractas en su apariencia, pero que representan su "geografía pictórica". Son paisajes "interiores" en los que prevalecen la materia y el color. Luego de un breve período sígnico, influido por la práctica del budismo zen, progresivame...
Oswaldo Vigas
Oswaldo Vigas | artnexus