En el pasado marco de la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid –Arco 2013–, celebrado en febrero de 2013, la escultura del artista español Bernardo Roig, titulada "Practices to suck the world", fue parcialmente destruida tras el tropiezo accidental de un visitante no identificado.
La obra avaluada en 55.000 euros, cayó al suelo y sufrió múltiples daños. La escultura, un personaje de pie y con manos atadas, fue fabricada en fibra de vidrio. El artista se desplazó a la feria a restaurarla después del suceso.
El accidente ocurrió al medio día, durante la jornada diseñada especialmente para los profesionales y que se celebra antes de la inauguración oficial. En el momento en que se produjo el accidente, una gran aglomeración de personas visitaban el stand de la galería; aglomeración que se originó por la visita de Norman Foster y Elena Ochoa, personajes que despertaron curiosidad entre los asistentes.
Es importante rescatar que es valioso tener aproximaciones reales a las obras desde todas las perspectivas, razón por las que en ferias, las galerías dejan "expuestas" piezas que exigen extremo cuidado. Sin embargo, qué debe hacerse después de que estos hechos ocurren? Deben acogerse las galerías a presentar sus obras como un museo expone sus piezas?