Figura insoslayable en el panorama artístico local e importante cultor del Land Art también a nivel internacional, Nicolás García Uriburu (Buenos Aires, 1937-2016) desarrolló una rica trayectoria que incluyó acciones y performances, Body Art, junto con obras en óleo sobre tela –de mitos y arquetipos locales–, dibujos, técnicas mixtas, objetos, fotografías, instalaciones y videos, que mayormente tuvieron en primer plano la naturaleza y los elementos geopolíticos que la rodean. Realizó tres coloraciones sobre su cuerpo en 1971: "Pinté de verde el sexo (alegoría de la vida), la cara (personificación de la percepción) y el pelo (símbolo del pensamiento, del cerebro)", dijo años atrás a esta cronista. Fue uno de los primeros artistas en el mundo en realizar una acción en la naturaleza a gran escala, coloreando de verde tres kilómetros del Gran Canal de Venecia con sodio fluorescente no tóxico, en coincidencia con la Bienal Internacional de Arte. García Uriburu eligió el color verde (diez años antes que los partidos "Verdes") y estudió las mareas y los movimientos de las aguas. Esa intervención –que metafóricamente intentaba purificar las aguas a través del color– fue el primer gesto que realizó en contra de la contaminación. En relación con el Land Art a gran escala, García Uriburu sostuvo que su coloración de Venecia fue anticipatoria. "La concreté el 20 de junio de 1968, un año antes que la acción de Christo en la costa de Australia en 1969". Esa obra, de fuerte tono conceptual, inició un camino que llevó al artista a realizar más de cuarenta acciones, coloraciones y reforestaciones locales e internacionales, manifiestos conservacionistas, defensa del patrimonio arquitectónico. Consideraba que sus intervenciones directas sobre la naturaleza eran uno de los lenguajes centrales de su trabajo con intención ecológica. Arquitecto, realizó su primera exposición en 1954; en las últimas décadas creyó que era tiempo de "pasar de la estética a la ética y la solidaridad". Realizó coloraciones en ríos y fuentes de capitales europeas y de Argentina y Brasil. Incluso, en 1982 colaboró, junto al legendario y paródico Joseph Beuys (1921-1986), en la plantación de 7.000 robles en Kassel (Alemania), como parte de la séptima edición de la muestra Documenta. Luego, en las décadas de los setenta y ochenta instaló más de 50.000 árboles –con un grupo de colaboradores– en Buenos Aires, Montevideo y Maldonado (Uruguay). La última coloración que realizó fue en 2010, en Buenos Aires, a propósito del Bicentenario de la nación argentina. Fue en el Riachuelo, escenario sobre el que ya había trabajado –en una investigación que incluyó a otros ríos y arroyos de Argentina– con diversas formas de señalizaciones a fines de los años noventa, detectando y denunciando establecimientos industriales que arrojaban residuos tóxicos, sin tratarlos adecuadamente. En 2010, a modo de protesta esperanzada, realizó en La Boca una impactante coloración de sus aguas junto a Greenpeace, recordando que la preocupación ambiental por la Cuenca del Riachuelo y las promesas de su saneamiento también tenían doscientos años. Tras la instalación en la zona de los primeros saladeros en sus orillas, junto a mataderos y curtiembres, los integrantes del Primer Triunvirato anuncia...