Se descubrió un robo de grandes magnitudes al Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba, cuando salieron a relucir pinturas reconocidas de su colección para la venta en Miami. Al parecer por haber estado guardadas en las bodegas del museo, no se había detectado que faltaran en el inventario del acervo del museo. El galerista y dealer Ramón Cernuda, alertó el mes pasado a las autoridades sobre el hecho, tras haber hecho la pesquisa documental sobre su nueva adquisición, Carnaval Infantil, un cuadro del vanguardista cubano Eduardo Abela. Al investigar sobre la obra, el galerista encontró un libro que listaba todas las obras de la colección del museo cubano y allí se encontraba la de Abela. Se sabe ahora, que tras contactar al museo, se logró establecer que faltan 95 obras más del acervo de la institución que presuntamente fueron robadas para comercializar en el mercado internacional. El FBI recibió la obra restituida por Cernuda tras su hallazgo y se adelanta investigación para saber del paradero de los fondos con que se pagó la adquisición y poder dar con el responsable del hurto. Mientras tanto se ha programado devolver la obra a la colección del museo donde pertenece.