La capital de Noruega estrena un nuevo espacio para exponer las esculturas de algunos de los más renombrados artistas históricos y contemporáneos del mundo. Se trata del Parque Ekeberg, creado por iniciativa del coleccionista y filántropo Christian Ringnes quien invirtió más de 30 millones de libras para hacer las esculturas accesibles a todos. El museo al aire libre está situado en un punto elevado desde donde se puede visualizar toda la ciudad de Oslo. Rodin, Renoir, Tony Cragg, Marina Abramovic, James Turrell, Jenny Holzer y Louise Bourgeois son solo algunos de los nombres cuyas obras ocupan el parque.
A pesar de la intención altruista de Ringnes, de hacer del arte una experiencia universal y abierta y de haber renovado un sitio que había estado descuidado por mucho tiempo, no han faltado quienes se opongan a que el espacio público de la ciudad se explote con dineros privados. Cuando quiso que el tema principal del parque fuera hacerle un homenaje a la mujer, también fue víctima de protestas por parte de algunos que lo consideraron sexista y chapado a la antigua. La colección de arte del Parque Ekeberg cuenta ahora con la supervisión de un comité de empleados oficiales de la ciudad y líderes de destacadas instituciones de arte que con el presupuesto otorgado por Ringnes, han implementado sistemas de seguridad con rayos infrarojos y sensores sísmicos, así como vigilancia especializada para prevenir la vandalización de las obras.
Tras la concurrida inauguración del parque escultórico, la percepción de los visitantes ha sido supremamente positiva e incluso se ha dicho que la sola posibilidad de ver la obra de Turrel con su magnífico manejo de la luz o la particular videoinstalación de Abramovic inspirada en El grito de Munch – con la que motiva al espectador a participar gritando también-, hace de esta, una experiencia única y significativa para los amantes del arte.
El espacio abierto de 25 hectáreas permite el ingreso gratuito de todo el público, las 24 horas del día. Algunas de las 31 esculturas expuestas en el parque fueron comisionadas para tal efecto mientras que otras pertenecían a la colección de bronces de comienzos del siglo 20, de propiedad de Ringnes. Se ha programado incrementar cada año la colección de esculturas con dos piezas, hasta llegar a 80.