Un alud de distinciones recibió el prominente artista puertorriqueño Antonio Martorell durante su breve estadía en la capital cubana como uno de los invitados especiales de la Décima Bienal de La Habana, donde organizó y condujo el taller La Plena Inmortal (23 de marzo-4 de abril). En la clausura del workshop, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba entregó la condición de miembro de honor a este carismático dibujante, pintor, grabador, diseñador de escenografía y vestuario teatral, instalador y periodista cultural. Pocos días antes, el Instituto Superior de Arte lo había distinguido con el Doctorado Honoris Causa. Y la Casa de las Américas le había impuesto la medalla que porta el nombre de su fundadora (Haydée Santamaría), por su sostenida relación con esa institución para la que ha impartido talleres, como parte del certamen regional La Joven Estampa. En el acto de entrega de esta última condecoración, Martorell expresó: ¿Acepto honrado esta medalla no solo en mi nombre sino en el de mis compañeros artistas puertorriqueños y de los que todavía no se reconocen a sí mismos como artistas. Porque ser puertorriqueño es de por sí un arte, más que un producto; más que un proceso, un deseo; más que un deseo, una necesidad¿.