Viredo Espinosa (La Habana, 1928), miembro del precursor grupo Los Once, cuya existencia entre 1953 y 1955 significó la apertura del expresionismo abstracto cubano y la puesta en sintonía del arte moderno de la isla con las propuestas de avanzada de la época, murió el pasado 26 de agosto en Costa Mesa, California, donde el artista sentara residencia desde 1976, cerca del mar, como en su natal Regla.
Viredo, como sencillamente le gustaba ser llamado, falleció como consecuencia de una enfermedad vascular dejando tras de si a su esposa Alicia, de 57 años, su hermana Noigma y sus sobrinos Alexis, John Henry y María Elisa.
El legado de la obra de Viredo es ante todo una oda a la cubanía, entretejiendo en su creación los colores, el ritmo, la música y las creencias populares distintivas de la isla caribeña.
Viredo Espinosa nació en el icónico pueblo de Regla, cuyo nombre se debe a la venerada Virgen de Regla que los cubanos equiparan con Yemayá, orisha mayor del panteón yoruba, identificada con el mar. Caserío de pescadores y obreros estrechamente ligado a la industria portuaria y asiento de religiones afrocubanas (aquí se establecen los primeros Cabildos cuya repercusión es fundamental en la salvaguarda de las creencias y tradiciones de origen africano), Regla influye la visión que desde niño tiene el pintor, atraído por el vivo folclore que inundaba la vida de su ciudad natal. El mismo Viredo relata como acostumbraba a asistir con amigos a celebraciones afrocubanas diversas donde se dedicaba en unas a transcribir las libretas de los practicantes; en otras, a dibujar las enigmáticas firmas ñañigas. Este contacto directo con el baile, la música y la religiosidad tanto afrocubana como católica van conformando el imaginario que acompañarán por siempre al maestro y que se refleja de modo directo en su creación pictórica.
La obra de Viredo Espinosa puede ser resumida en tres etapas fundamentales. Un primer período del que forman parte sus pinturas murales y que el artista califica como influencia del dibujo infantil; una segunda etapa, marcada por la impronta de la abstracción geométrica y donde se localizan las obras realizadas mientras el artista formara parte de Los Once y, finalmente, una tercera etapa, ya en el exilio, donde la confluencia de las dos etapas anteriores conduce a un simbiosis que dará lugar al estilo definitivo que le caracteriza y donde la presencia de las costumbres de su Cuba natal y en específico, de Regla, son insoslayables.
Hacia finales de la década de los años cuarenta, la obra de Viredo Espinosa irrumpe en la escena artística habanera. Dos importantes hechos dan entonces notoriedad a la obra del artista: la Feria del libro organizada en 1948 por el Ministerio de Educación en el Parque Central de La Habana donde se incluyeron dos de sus pinturas y más tarde, en 1953, cuando el artista recibiera el encargo para la realización de los murales y vitrales del Embassy Club del Vedado.
Sin embargo, los años sombríos de la dictadura batistiana y más tarde la negativa de Viredo a integrarse al sistema político de la revolución castrista, eclipsan durante años la producción de Viredo quien, finalmente, en febrero de 1969 logra salir de Cuba gracias a los denominados Vuelos de la libertad. Espinosa y su esposa Alicia Sánchez, llegan primero a Miami, y luego se trasladan a Los Ángeles, donde son acogidos por un amigo.
Desde allí, continúa Viredo su infatigable vocación de pintor que le hiciera merecedor de reconocimientos honoríficos como ...
