“The Third Hand” (La tercera mano) consta de seis salas de exposición, en las que la obra de Maurizio Cattelan se encuentra con obras de artistas suecos e internacionales de la colección del Moderna Museet, como Eva Aeppli, Eija-Liisa Ahtila, Cecilia Edefalk, Lena Svedberg, Rosemarie Trockel, y con el equipo editorial de la revista underground PUSS.
En cada sala de exposición, el arte adopta una nueva perspectiva del poder. Las posiciones se invierten y las relaciones de poder cambian: entre arte y religión, arte y política, arte y fuerza militar, arte y poder como fenómeno abstracto y sutil. Por último, Maurizio Cattelan señala las condiciones y los seres que están más abajo y más allá del cambio alimentario de la sociedad y el poder.
El título de la exposición está abierto a la interpretación. Quizá el propio Maurizio Cattelan sea la tercera mano, que se interpone entre la institución Moderna Museet y su colección para interrogar y hacer brillar una luz crítica: ¿Qué arte debe formar parte de una colección? ¿Qué obras deben exponerse? ¿Qué o quién decide qué es arte importante?
"La práctica de Maurizio Cattelan hunde sus raíces en el arte conceptual, planteando preguntas sobre y de nuestra realidad. Como comisario y fundador de revistas de arte, ha estado en constante diálogo con el arte. Su visión crítica y perspicaz de nuestra colección devuelve al arte su poder", expresó Gitte Ørskou, conservadora y directora del museo.
El escrutinio del poder y los sistemas de creencias es un tema que recorre toda su obra, pero deja al espectador la interpretación de sus obras: “Un meteorito derriba a un papa; unas palomas nos observan desde arriba; una Capilla Sixtina encogida nos permite ver todos los detalles fantásticos a la altura de los ojos; un dictador se convierte en una figura patética, quizá pidiendo perdón; unos dedos perdidos anulan un monumental saludo fascista, un hombre y un perro parecen compartir un sueño común o la muerte...".