Nota de Arte30 de agosto de 2013

Marta María Pérez Bravo

La Maison d'Amérique latine de París presenta, del 18 de septiembre al 20 de diciembre de 2013, en el marco del evento de Quai Branly, "Photoquai 4ta Bienal de Imágenes del Mundo", la primera exposición personal de la fotógrafa cubana Marta María Pérez Bravo, que tiene como curadora a Christine Frérot. La exposición está construida en torno a una serie de fotografías tomadas en diferentes épocas, en las que la artista desarrolla un enfoque temático que pone en juego su propio cuerpo, fragmentos de ese cuerpo o su rostro, nunca totalmente desvelados, dentro de la violencia o la ternura. Los videos prolongan y enriquecen la mirada. Son simplemente momentos de mediación sobre el azar y el destino, que refuerzan ese doble juego en donde se afrontan permanentemente obscuridad y luz, para burlarse de las dudas que acompañan inevitablemente el paso del tiempo.

Cerca de cincuenta fotografías en blanco y negro, de formato mediano (1998-2011), varios videos (2010-2013) y una instalación-video diseñada especialmente para el espacio, son presentados por primera vez en Francia. En torno a la representación del cuerpo, entre erotismo y sacrificio, identidad y máscara, apariciones y revelaciones, esta exposición invita al espectador a seguir el "sendero misterioso" de una trayectoria que interroga la relación del individuo con el mundo.

Nacida en Cuba (La Habana, 1959), Marta María Pérez Bravo vive y trabaja en México desde 1995. Después de hacer estudios de pintura – Academia San Fernando e Instituto Superior de Arte de la Habana, entre 1975 y 1984 –, escoge la fotografía y la utiliza en un principio como documento para mostrar las intervenciones y performances que realiza en el paisaje. Su atracción por el mundo rural cubano, en donde creencias religiosas y supersticiones populares siguen aún muy vivas, sumada a su experiencia de la maternidad, la llevará a entablar una relación singular con su propio cuerpo que ella utiliza como soporte y mediación, "altar" o "receptáculo", para construir una obra personal. Esta obra no es propiamente autobiográfica pues, en su dramaturgia, la utilización de su cuerpo (fragmentado) es sobre todo la expresión de una mediación entre su propio yo y su relación con el mundo, a través de rituales inspirados en diversas prácticas religiosas – de la santería cubana al espiritismo – y de objetos de la vida diaria o sagrados. El objeto escogido es presentado en forma minimalista, el cuerpo se descontextualiza y surge como una especie de aparición que flota enigmática en el espacio, dejando mucho campo a la superficie blanca.

El proyecto conceptual de Marta María Pérez Bravo se relaciona con una corriente de la fotografía latinoamericana en la que la presencia de la cultura de origen es un elemento preponderante de la imaginación creadora. Varios artistas cubanos de su generación, como Ana Mendieta (1948-1985) o José Bedia (1959), así como el fotógrafo René Peña (1957) muestran este apego a los cultos sincréticos afrocubanos, sin olvidar los universos culturales profundamente ritualizados del pintor Wilfredo Lam (1902-1982). Estos artistas, impregnados en muy diferentes grados de las prácticas culturales y espirituales que forjaron la historia cultural de su país, proponen universos simbólicos en donde, entre magia, ritual y memoria, ofrecen al cuerpo un destino que no puede escapar ni a la cultura ni a la tierra.

La exposición se realiza con el concurso de las galerías esp...

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