La exposición “Margarita Azurdia. Margarita Rita Rica Dinamita” es la primera monográfica en Europa dedicada a Margarita Azurdia (Antigua Guatemala, 1931-Ciudad de Guatemala, 1998). La muestra, curada por Rosina Cazali, ahonda en la trayectoria de la artista, con un recorrido por una extensa producción que abarca pintura, escultura y arte no objetual, así como libros de artista elaborados con dibujos, collages y poemas.
Desde una mirada retrospectiva, la exposición permite adentrarse en el panorama del arte moderno y contemporáneo de Guatemala, e invita a recorrer la metamorfosis creativa experimentada por la artista, como quedaría plasmado en los múltiples cambios de nombre con los que firmó sus obras. Ya fuera Margot Fanjul, Una Soledad, Margarita Rita Rica Dinamita o Margarita Anastasia, el camaleonismo la hizo desvanecerse en el panorama del arte latinoamericano, pero también resurgir, más tarde, como una de las artistas más interesantes de la pequeña escena artística de Guatemala.
Desde mediados de los sesenta y principios de la década siguiente, Azurdia se aventuró en las formas geométricas inspiradas en los diseños textiles indígenas de Guatemala, que aplicó principalmente a la pintura. Su serie Geométricas se expuso en la Galería DS de Ciudad de Guatemala en 1968. Dos años más tarde, la artista recibió una mención honorífica en la X Bienal de São Paulo, por su serie Asta 104 (1969) –grandes pinturas escultóricas–, como cuestionamiento de la disciplina.
Al igual que otros artistas latinoamericanos activos en ese momento, y en línea con las preocupaciones formales y conceptuales a nivel internacional, Azurdia se interesó por integrar al público de manera activa en sus obras. En la III Bienal de Arte Coltejer (1972) su serie de esculturas de mármol móviles despuntaron por estar sujetas a las pulsiones de los espectadores.
En 1974, Margarita Azurdia se trasladó a París; allí comienza a frecuentar círculos de mujeres artistas que la animan a trazar un antes y un después en sus propias concepciones femeninas y artísticas. Además de verse absorta por el dibujo y la danza, se concentra en la escritura y la ilustración de varios de sus libros. A su retorno a Guatemala, en 1982, conoce a los artistas Benjamín Herrarte y Fernando Iturbide, con quienes forma un grupo de danza experimental llamado Laboratorio de Creatividad. Tras la disolución del grupo en 1985, Azurdia continuó explorando el paradigma entre arte y espíritu. También profundizó en las ideas del cuidado y la sanación vinculadas con la naturaleza y el medioambiente, reflejado en las pinturas de los últimos años de su carrera.
Para más información sobre Margarita Azurdia, lea el artículo de Rosina Cazali, publicado en 2018, en
https://www.artnexus.com/en/magazines/article-magazine-artnexus/6042bb38d7dac6104e1b9ab2/110/margarita-azurdia