Nota de Arte22 de octubre de 2014

Marcela Gomez, Instalación “Apesanteurs” (“Ingravideces”)

Después de su relación con la naturaleza en donde fueron puestos en escena raíces y ramajes (Maison de l'Amérique latine, "Transferts", 1995); después de su cuestionamiento del espacio a través de la tensión de las líneas de la geometría ("Ingravideces", Maison des Arts de Malakoff y Museo Denys Puech, Rodez, 2005); después de un deslizamiento hacia lo evanescente y la esencia de las cosas, a través de la combinación de oposiciones entre vacíos y llenos ("Vanité…" ("Vanidad…") videos y neones en el Agora Tête d'Or, Lyon 2008), la artista franco-argentina Marcela Gomez (Rosario, 1963) sigue adelante con una desmaterialización de la forma relacionada con inquietudes estéticas y al mismo tiempo existenciales, poniendo a trabajar lo que podríamos llamar un "minimalismo sensible" y relacional. Aunque las sensaciones ofrecidas por la instalación de la Maison de l'Amérique latine pueden asemejarse a las creadas por los "Penetrables" del artista cinético Jesús Soto, la ingravidez sigue siendo la palabra clave del trabajo de la artista y se convierte en el resorte esencial, el alma de su discurso interior dominado por una estética sobria, ligera y transparente que vibra esta vez bajo la luz. Marcela Gomez ha sabido desprenderse de lo superfluo para conservar lo esencial, pero no por ello su trabajo llega a ser austero puesto que el placer está presente, tanto para ella como para el espectador participante. En la Maison de l'Amérique latine, la artista nos sugiere o nos invita a vivir su instalación luminosa como la "coreografía íntima de un pasajero errante". Aunque invisible, el dibujo se sitúa en el centro del espacio mientras ella busca crear una "corporeidad" del vacío con las vibraciones de la luz. El hilo electroluminiscente corta el espacio como una llama, del mismo modo que otros materiales utilizados anteriormente como el hierro y el caucho, ("Projections n° 3", 2004) que proponían una incursión física en la inmaterialidad. La experiencia artística y sensorial que Marcela Gomez conduce desde hace muchos años subtiende una profunda reflexión. Su cuestionamiento, articulado en torno a la máxima de David Georges Emmerich (1925-1966): "en lugar de pensar en materiales, pensar finalmente en estructura", está inspirado en las investigaciones de éste arquitecto e ingeniero para quien "el espacio, al igual que la materia, se organiza solo, de motu propio, según sus leyes morfo-genéticas, movido por sus propias virtualidades y sus propios tropismos". Todos estos son los desafíos que la artista asume a partir de materiales diversos: encontrarle una vida al espacio, diseñar y construir el vacío para darle forma y existencia y, finalmente, hacer de la transparencia la materialidad virtual de su relación sensible con el mundo.
Marcela Gomez, Instalación “Apesanteurs” (“Ingravideces”)
Marcela Gomez, Instalación “Apesanteurs” (“Ingravideces”) | artnexus