Exposición2 de mayo de 2022

Leviatán, de Pablo Mora, y Aún tendría que haber luciérnagas, de Fernando Prats

Fragmentos, Espacio de Arte y Memoria presenta las exposiciones “Leviatán”, del artista colombiano Pablo Mora, y “Aún tendría que haber luciérnagas”, del artista chileno Fernando Prats, esta última con la curaduría de Varinia Brodsky Zimmermann.
A partir del 21 de abril y hasta el 14 de julio, los visitantes podrán recorrer las propuestas artísticas ganadoras de la tercera edición de la convocatoria de Fragmentos en sus dos modalidades: artista emergente y artista con larga trayectoria. Las propuestas fueron seleccionadas por Julieta González, curadora e investigadora (Venezuela); Nelly Richards, teórica cultural y crítica (Francia & Chile); y Daniel Castro Benítez, director del Museo Nacional de Colombia del 2015 al 2021 (Colombia).
Con la obra Aún tendría que haber luciérnagas, Fernando Prats nos invita a reflexionar desde la fragilidad humana y la resistencia de los pueblos que hacen frente a la barbarie. A partir de una investigación situada en Buenaventura, la obra de Prats propone una ruta que dialoga con “Fragmentos” y presenta el reconocimiento de la tragedia de la desaparición forzada desde la vinculación con la comunidad de víctimas y sus testimonios.
"El título de esta exposición nos presenta la imagen de una última esperanza que, en este caso, me pareció pertinente desde la problemática de la desaparición forzada. Este es un drama que transgrede a nuestro continente latinoamericano, y es desde ahí que situamos esta propuesta. La frase corresponde a una cita del poeta Paul Celan, de la serie de poemas Soles filamentos (1968), quien ha sido un referente en mi trabajo, sobre todo para referirme a cuestiones vinculadas a temáticas de memoria. Las luciérnagas pueden simbolizar una luminosidad que, entre la oscuridad de estos hechos, nos sirve de metáfora para evocar la conciencia en torno a las resistencias, el valor de la vida y la necesaria defensa de los derechos humanos", afirma Fernando Prats.
“Leviatán” de Pablo Mora encarna la memoria perdida de las víctimas por la negligencia del Estado colombiano. En su propuesta, presenta una instalación donde las estratificaciones de clips, como bancos de arena, encarnan un Estado "de tiempos eternos", un contra-archivo que evoca vidas perdidas por el conflicto o suspendidas entre solicitudes y situaciones que originan una injusticia sobre otra.
"Me interesa mucho el desmoronamiento y fragmentación de las instituciones políticas modernas, y cómo ello afecta la vida de las personas, sobre todo en países como el nuestro, donde todavía esa institucionalidad está en construcción. Me inquieta este momento particular de la historia, porque emerge una especie de dislocación entre esas sociedades que todavía aspiran a lograr el proyecto liberal moderno y otras en las que ya ese proyecto empieza a resquebrajarse, sociedades que se van quedando sin piso. Estos fenómenos generan parte de la inestabilidad política contemporánea, sobre todo en Occidente; es el paso de sociedades estructuradas, jerarquizadas y formales a sociedades mucho más informales", comenta Pablo Mora.
Leviatán, de Pablo Mora, y Aún tendría que haber luciérnagas, de Fernando Prats
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