El Louvre acaba de inaugurar una importante muestra retrospectiva sobre Leonardo da Vinci, en el 500 aniversario de su fallecimiento, en Amboise (Francia). La exposición es el resultado de más de diez años de trabajo, que incluyó la examinación científica de las pinturas del artista que se encuentran en el Louvre, institución que alberga la colección más grande en el mundo de sus pinturas, así como veintidós dibujos; tratamiento de conservación de tres de ellas, y la clarificación de aspectos de la biografía de Da Vinci que surgieron después de un exhaustivo estudio de los documentos en archivos.
La muestra, que estará abierta hasta el 24 de febrero de 2020, permite al público ver en un mismo espacio cerca de una decena de pinturas y más de cien bocetos y dibujos de Da Vinci, además de las cinco obras que posee el museo, entre las que están La Virgen de la Rocas, La última cena y la Mona Lisa, que podrá verse en la Sala de los Estados. Hay obras procedentes de El Vaticano, de museos italianos e ingleses. Está presente la versión de Ganay de Salvator Mundi, atribuida a su discípulo Marco d’Oggiono; la de Da Vinci, única obra del artista en manos privadas, y cuya disputada autoría finalmente fue concedida a Da Vinci, no está expuesta, a pesar de las expectativas de que fuera parte de la exposición, aunque aún se espera que pueda presentarse. El Hombre de Vitruvio también puede verse en la retrospectiva; el frágil boceto con las proporciones del cuerpo humano realizado alrededor de 1490, símbolo de la regla de oro y del ser humano perfecto. La obra, que tiene como casa la Galería de la Academia de Venecia, solo se exhibe cada seis años, y en esta ocasión, solo estará expuesta durante dos meses. Por su estado delicado no se incluyó el lienzo La adoración de los magos, ni obras como Ginevra de Benci, que puede verse en la Galería Nacional de Washington.