La publicación de landings TEN, a cargo de five-o-one art projects, cierra el ciclo de ediciones que ha generado el proyecto landings desde su inicio, en 2004. Esta plataforma de artistas contemporáneos localizados en Centroamérica, el Caribe y el Sureste mexicano publica ahora su décima y última intervención. Belice ha sido el motor del proyecto, el espacio de la chispa inicial que ha llevado a proponer estos diez encuentros, estos diez ¿aterrizajes¿ desde la periferia de todos los centros de la globalidad. La edición de los diversos volúmenes de landings ha seguido un juego cromático que finaliza en el negro de este TEN, como si de la caja negra de un artefacto peligroso se tratase, el registro encriptado de un viaje global. Esta edición -al igual que la serie de libros precedente-, no es el simple catálogo que acompaña a una exposición, es una pieza más del proyecto, y su contenido explora las posibilidades que el formato exige, utilizando la edición como un elemento más de la expresión landings. El libro transmite el espíritu de búsqueda y provocación que el proyecto ha desarrollado. El hecho de que landings nazca y se proyecte desde una periferia insólita le otorga al proyecto multitud de matices y elementos que lo convierten en algo valioso y sorprendente; a partir de su calidad outsider se construye un discurso original, algunas de cuyas propuestas difícilmente surgirían desde los llamados centros de poder, desde los espacios de su influencia. Hibridación, multiculturalismo, globalización, mestizaje, transculturación, son conceptos de una definición líquida, en constante redefinición, a menudo excusa frívola en este magma que intenta pensar a través del acto artístico la sociedad que nos rodea, la búsqueda de referencias y lenguajes que sean útiles creando un estilo propio. Joan Duran, responsable e instigador de landings y editor de este TEN, prefiere que el arte se explique por sí mismo, sin la palabrería retórica que acostumbra a crear una cortina de humo conceptual. En las obras no encontraremos ni la muleta de un título, ¿cuchara¿ para digerir la sopa boba de lo consuetudinario establecido. Porque landings nos convoca a buscar respuestas, más que a autodefinirse en discursos que buscan la justificación y la aprobación. En landings TEN encontramos la incomodidad creativa y la iconografía estética de sus artistas, el fogonazo de imágenes, de los conceptos que en definitiva construyen el desafío de estos artistas. Porque el proyecto landings es un reto, un modelo de creación que los jóvenes artistas han transformado en un espacio comunicativo desde esa nación geográfica que han construido por voluntad propia, por afinidad cultural. La peripecia expositiva de landings ha llevado su mensaje, en la que han participado más de setenta artistas, a lugares y centros de exposición como el Art Museum of the Americas de Washington D.C., la Casa de las Américas de La Habana o el Taipei Fine Arts Museum de Taiwán, así como a México, República Dominicana, Costa Rica, y el propio Belice. En esta última etapa del periplo landings, el TEN debía recalar en Badajoz (España) y clausurar su ciclo expositivo en Europa, pero una mano negra tiñó de excusas e ineficacias a esta caja, negra también, que contiene las últimas claves de un recorrido creativo. Yasser Musa lo explica en el libro con nitidez: "¿Badajoz?. Los contenedores ya estaban etiquetados, los pasaportes en mano; listos para presentar nuestras obras en la ciudad amurallada de Extremadura, cuna de tantos conquistadores. Nuestra travesía artística conllevaba una ironía histórica". ¿Pero todo cambió: El 22 de octubre de 2008, como puñal en el corazón, llegó un correo electrónico del director del Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC), Antonio Franco, que decía que debido a la `galopante crisis económica¿ landings TEN debía ser reajustado. El mensaje era claro, pero los destinatarios incorrectos. Joan Duran contestó en segundos: `Como bien...