El pintor cubano Jorge Camacho, uno de los surrealistas más importantes de América Latina, falleció a los 77 años en París. Con una extensa obra presente en las colecciones de los museos más importantes del mundo, Camacho comenzó a interesarse por el surrealismo en la década de 1950 en La Habana. Pero fue al establecerse en París que su obra se internacionalizó. Camacho perteneció a la llamada Tercera Generación de pintores cubanos, al igual que otros artistas de su época, fue sensible al impacto de las múltiples corrientes abstractas que en la época recorrían el mundo. A través del perfecto tratamiento de la línea y el color, desarrolló una pintura que se nutría de elementos provenientes de tradiciones y culturas americanas, cuyos rituales y rasgos se evidenciaron en el planteamiento metafórico de sus seres, y en la utilización de insólitas configuraciones óseas y estructuras que revelaban un fuerte carácter totémico. Jorge Camacho y su esposa apoyaron al escritor Reinaldo Arenas y ayudaron a distribuir su obra cuando esta era prohibida en Cuba. Primero, la salvaron de la censura antes de la salida de la isla del escritor por el Mariel en 1980, y luego, con su divulgación tras su muerte en 1990. Su última exposición tuvo lugar en el Museo del Agua en Lisboa en junio del 2010.