Rio de Janeiro recibió una nueva visita del artista francés Jean-Baptiste Debret. Su primera estadía en tierras tropicales ocurrió cuando fue enviado al Brasil, al inicio del siglo XIX, como integrante de la Misión Francesa, cuyo objetivo era fundar la primera escuela de bellas artes en la entonces sede provisional de la Corona Portuguesa. Debret terminó por convertirse en uno de los mayores documentalistas del cotidiano ochocentista de la ciudad. De formación neoclásica, encontró en el Brasil una paleta de colores y de personajes ampliada, que empleó en sus obras de concepción esmerada y preciosista. Las relaciones sociales, el papel de los esclavos africanos en la economía, los hábitos de las damas de la sociedad, la arquitectura que se transformaba para adecuarse a las necesidades de un centro urbano que emergía fueron los temas que Debret retrató y dejó como documento histórico para las generaciones futuras. Después de retornar a su país de origen, publicó en tres volúmenes, de cuño educativo para el público europeo, la serie de cuadernos "Viaje Pintoresco e Histórico al Brasil", con los grabados acompañados por textos descriptivos. El Rio de Janeiro de Debret exhibe 120 acuarelas y dibujos producidos durante los quince años en que el artista vivió en el país, entre 1816 y 1831, y que pertenecen a la Colección Brasiliana de los Museos Castro Maya. Son imágenes realizadas en su tiempo libre, ya que el artista tenía compromisos con la Corte, no solo con su pintura documental, sino también con la decoración de eventos oficiales, la elaboración de figurines para piezas de teatro y otras responsabilidades. En sus andanzas por esta tierra nueva de gentes, colores y olores exóticos, registraba en su cuaderno, con rápidos trazos, esbozos que se trabajaban posteriormente a la acuarela; el nivel de detalle impresiona, dadas las peculiaridades y limitaciones de la técnica, usualmente adoptada para escenas con menos pormenores. Tienda de barberos, de 1821, por ejemplo, exhibe una pequeña muestra de la sociedad – la dama blanca, resguardada del sol, que recibe los servicios de una negra en la ventana, mientras al lado se ve una barbería atendida por esclavos, cuyos rendimientos eran entregados a su amo. Muchas de las creaciones del artista en este período hacen parte del repertorio de imágenes de la población brasilera. Fueron usados para ilustrar libros de historia y llegaron a establecer un eslabón con la cultura popular - sus registros de la esclavitud fueron exhibidos en la apertura de la novela "Esclava Isaura", producción televisiva de los años 1970, exportada a cerca de 80 países en todo el mundo, en los cinco continentes. La exposición tiene lugar en el momento en que la ciudad de Rio de Janeiro conmemora sus 450 años, y hace las veces de un regalo. Según la curadora de la muestra, Anna Paola Baptista, Debret puede ser visto como "un testigo ocular de la historia, que acompañó y retrató acontecimientos, hechos políticos que transformaron la historia del Brasil", desde la aclamación de Don Juan VI, incluyendo la llegada de Doña Leopoldina, la primera emperatriz brasilera, hasta la coronación de Don Pedro II, el emperador niño.